10/26/2006
Inflación: la gran lección
Arturo Damm

Los economistas aceptan que la inflación es el más injusto de los impuestos, porque le quita más a quienes menos tienen: el alza general y sostenida de los precios afecta más a las familias de menores ingresos, cuyo poder de compra disminuye más que el de las familias de mayores ingresos y con capacidad de ahorro, limitando sus posibilidades de un mayor bienestar material.

 

Sin embargo, la inflación puede ser vista, no como el más injusto de los impuestos, sino como el robo perfecto: se sabe quién es el ladrón, pero no hay manera de que restituya lo robado. La inflación roba parte del poder adquisitivo del dinero, razón por la cual es un robo. ¿Quién es el ladrón? El que la origina. ¿Y quién causa la inflación? La autoridad monetaria, en particular, el gobierno, en general, tal y como sucedió en México a lo largo de las últimas décadas, como lo vemos en el cuadro I, que muestra la inflación promedio anual, y acumulada, para cada uno de los sexenios señalados.

 

Cuadro I

Inflación

Sexenio

Promedio anual

Acumulada

Echeverría

13.9%

129.6%

López Portillo

29.0%

458.9%

De la Madrid

62.3%

3,710.1%

Salinas de Gortari

14.6%

139.1%

Zedillo

19.8%

225.9%

Fox

4.4%

27.2%

Fuente: Banxico

 

Gracias a los buenos oficios del Banco de México, sobre todo a partir del momento en el cual se le dotó de autonomía, nuestro dinero ha dejado de perder poder adquisitivo, al menos a las tasas a las que lo perdió entre 1971 y 2000, años a lo largo de los cuales la inflación promedio anual fue del 27.8 por ciento. Del 2001 al 2006 fue 4.4 por ciento.

 

Llegados a este punto hay que distinguir: una cosa es que nuestro dinero ya no pierda poder adquisitivo, y otra muy distinta que recupere el que perdió; una cosa es que el ladrón ya no siga robando, y otra que devuelva lo robado. Se ha conseguido lo primero, sobre todo porque los aumentos salariales, en los últimos años, han sido mayores que la inflación, pero no se conseguirá lo segundo, por una razón muy sencilla: no hay manera de que el ladrón restituya lo robado o, dicho de otra manera, no hay forma de que el Banco de México nos devuelva el poder adquisitivo que, producto de las malas políticas monetarias del pasado, que originaron la inflación, nos robó. Suponiendo que lo quisiera hacer, ¿cómo lo haría? ¿Emitiendo dinero y dándoselo a los consumidores? En tal caso generaría inflación y el resultado sería contraproducente. ¿Provocando deflación, es decir, una baja generalizada y sostenida de los precios? Ello provocaría, entre otros efectos negativos, presiones recesivas, una menor producción de bienes y servicios, y un mayor desempleo.

 

No hay manera de que la autoridad monetaria nos devuelva el poder adquisitivo que perdimos durante los años de inflación, razón por la cual podemos afirmar que la misma es el robo perfecto: sabemos quién es el ladrón, pero no hay manera de que devuelva lo robado. Lo único que nos queda es preguntarnos por los responsables: ¿quiénes fueron, dónde están y, lo más importante, responderán por sus errores?

 



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