Ayer leía La Lupa 150 de González Iñigo, en donde el señor González
comenta el cómo Vicente Fox daba muerte a las Instituciones Mexicanas, sin dar
las soluciones que el nuevo México requiere. Hoy leo la declaración
de Rubén Aguilar Valenzuela en El Universal, declaraciones que de una u
otra forma le dan fuerza al comentario del señor González Iñigo:
La conmemoración de
Pero por curioso que parezca, no me
alegra la forma en que se le está dando muerte a ésta institución. No me alegra
porque no es una muerte digna, ¿qué hay después?, Si eliminas algo, es porque
viene algo mejor, no otra institución, pero sí algo que sirva. No, no hay nada.
Fox se hizo chiquito, le quedaron
grandes las botas, le quedó grande la yegua, le quedó grande México. La muerte
de la conmemoración de
Dicen por allí "que los muertos entierren a sus muertos", Fox
se tomó muy en serio la cita. Por allí anda otro muerto que quiere hacer lo
contrario: revivir a sus muertos. Ese que se hace llamar El Presidente Legítimo, conocido
vulgarmente como El Rayo de Esperanza.
Ojalá y sea Felipe Calderón el vivo que
le dé vida a una nueva forma de gobernar a México. Si no lo es, no estoy seguro
de que sean solo las instituciones las que se van a dar por muertas.