10/27/2006
Que los muertos entierren a sus muertos
Artemio Estrella

Ayer leía La Lupa 150 de González Iñigo, en donde el señor González comenta el cómo Vicente Fox daba muerte a las Instituciones Mexicanas, sin dar las soluciones que el nuevo México requiere. Hoy leo la declaración de Rubén Aguilar Valenzuela en El Universal, declaraciones que de una u otra forma le dan fuerza al comentario del señor González Iñigo:

 

La Presidencia de la República anunció el fin del desfile deportivo conmemorativo del 20 de noviembre, para dar inicio a una ceremonia que encabezará el presidente Vicente Fox en la explanada de Francisco I. Madero, en Los Pinos, con un mensaje central del mandatario.

 

La conmemoración de la Revolución Mexicana ha sido por décadas una fiesta impuesta a los mexicanos, una fiesta institucional sin sentido, falsa y absurda. La "fiesta revolucionaria" nunca encendió a los mexicanos, no se puede celebrar algo que nunca trajo beneficios tangibles al ciudadano común, al de a pie, al de sin partido político.

 

Pero por curioso que parezca, no me alegra la forma en que se le está dando muerte a ésta institución. No me alegra porque no es una muerte digna, ¿qué hay después?, Si eliminas algo, es porque viene algo mejor, no otra institución, pero sí algo que sirva. No, no hay nada.

 

Fox se hizo chiquito, le quedaron grandes las botas, le quedó grande la yegua, le quedó grande México. La muerte de la conmemoración de la Revolución Mexicana, no es otra cosa que la lapida que viene a ponerle Vicente Fox a la Institución Presidencial. Fox a matado el presidencialismo mexicano, sin reponerlo con uno nuevo. El Cambio no fue tal.

 

Dicen por allí "que los muertos entierren a sus muertos", Fox se tomó muy en serio la cita. Por allí anda otro muerto que quiere hacer lo contrario: revivir a sus muertos. Ese que se hace llamar El Presidente Legítimo, conocido vulgarmente como El Rayo de Esperanza.

 

Ojalá y sea Felipe Calderón el vivo que le dé vida a una nueva forma de gobernar a México. Si no lo es, no estoy seguro de que sean solo las instituciones las que se van a dar por muertas.

 



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