El Presidente Electo Felipe Calderón llegará a Washington
dos días después de la celebración de las elecciones intermedias del segundo
período presidencial de George W. Bush, en
las que se elije a todos los diputados –435-, a la tercera parte del Senado –33
escaños- y al 72% de los gobernadores en 36 estados.
La “sabiduría popular” destilada sobre
todo en los medios de comunicación, sugiere que los demócratas barrerán en
estos comicios por las inicuas invasiones de Afganistán e Irak que emprendieron
los republicanos que hoy controlan
Estas opiniones me parecen
imprecisas por varias razones:
1.
Si bien un buen número de observadores cree que los demócratas
tomarán la mayoría de
2.
Las encuestas en Estados Unidos han venido mostrando una
creciente de imprecisión en sus pronósticos lo que hace cada vez más difícil
predecir quiénes ganarán, como sucedió con las elecciones presidenciales del
2004 que se suponía serían marcadamente más cerradas de lo que fueron.
3.
Los republicanos tienen mucho más dinero que los demócratas para
su propaganda política en estos últimos días previos a las elecciones, lo que
puede ser decisivo si se considera que entre un 10 y un 15% del electorado está
todavía indeciso.
Más importante que quién gane en los
comicios, sin embargo, es determinar lo que puede cambiar en la conducción del
gobierno o en los planteamientos legislativos, pues los demócratas se han
concentrado en atacar a los republicanos pero sin proyectos propositivos
ni reformas claras.
En el caso específico de la relación
con México, razón esencial del viaje de Felipe Calderón, si bien los demócratas
votaron mayoritariamente en contra de la construcción de la valla fronteriza
–131 contra
Hay un consenso generalizado entre
los políticos de todos los partidos en Estados Unidos que la famosa valla se
aprobó como un intento de los candidatos por quedar bien con un electorado que
parece demandar medidas más tajantes para “tomar control de sus fronteras,”
pero que la probabilidad que se complete su construcción es más bien remota.
La mayoría del electorado y
ciertamente de la comunidad de negocios, rechaza la retórica extremista y las
propuestas de los líderes del tratamiento punitivo a los inmigrantes, diputados
James Sensenbrenner
y Tom Tancredo (republicanos de Wisconsin y Colorado, respectivamente).
Los planteamientos más sensatos
respecto a qué hacer con la frontera y los inmigrantes han venido
indistintamente de republicanos y demócratas. El propio Presidente Bush propuso un plan que contemplaba medidas para iniciar
la regularización de muchos trabajadores ilegales ya en Estados Unidos.
Los senadores John McCain (republicano de Arizona) y Ted Kennedy (demócrata de Massachusetts) introdujeron una iniciativa de ley en el
Senado que era aún más favorable para los inmigrantes que la del Ejecutivo pero
que, por desgracia, no llegó muy lejos.
Hay que recordar, sin embargo, que McCain encabeza las preferencias de los republicanos para
ser su candidato presidencial en las elecciones del 2008 y muchos piensan que
una derrota republicana parcial el martes, favorecería a su ala moderada del
partido fortaleciendo así sus perspectivas.
Mañana seguiré analizando el caldo
de cultivo político que se va a encontrar Calderón en su visita a Washington el
jueves próximo y las que, a mi juicio, constituyen las posiciones y actitudes
que tendrían el impacto más favorable para el éxito de su misión.