11/10/2006
Estabilidad financiera: Su importancia
Arturo Damm

En el último Pesos y Contrapesos comenté el buen desempeño que han tenido algunos mercados, en concreto el bursátil, el cambiario y el crediticio. Los precios de las acciones, en el mercado bursátil, en promedio, han aumentado, en lo que va del año, más del 30 por ciento. El precio del dólar, en el mercado cambiario, ha tenido un comportamiento estable, oscilando entre un mínimo de 10.54 (el 20 de febrero) y un máximo de 11.59 (el 14 de junio), promediando, hasta el momento, 11.00 pesos por dólar (el año pasado promedió 10.98). En el mercado crediticio la tasa de interés de los Cetes a 28 días,  que comenzó el año en 8.02 por ciento, se ubica hoy en 7.04 puntos porcentuales, y desde el 16 de mayo hasta el momento ha oscilado entre 7.01, como mínimo (en aquella fecha), y 7.08 por ciento, como máximo (el 12 de septiembre).

 

Estos mercados, que podemos llamar financieros, han tenido un buen desempeño, pese al ambiente difícil que han ocasionado, desde los berrinches de un político, que a como dé lugar quiere ser presidente, aunque el voto no lo haya favorecido, hasta la negativa de un gobernante, que no quiere ser gobierno, para hacer valer derechos y respetar leyes, aunque haya prometido cumplir y hacer cumplir las leyes, con el fin de hacer efectivos los derechos de las personas. Y ambas cosas son graves.

 

Ante mi insistencia en subrayar el buen comportamiento de los mercados financieros ha habido algunos lectores que preguntan por qué, si lo que sucede con el precio de las acciones, el dólar o el crédito afecta a pocos mexicanos: ¿cuántos participan en el mercado bursátil, o en el cambiario, o en el crediticio? Directamente pocos, pero indirectamente muchos y, en algunos casos, la mayoría, tal y como es el caso del mercado cambiario.

 

¿Cuántos mexicanos compran o venden dólares y, sobre todo, cuántos lo hacen con fines especulativos: comprar barato para vender caro? La cifra no la conozco, pero me queda claro que no se trata de la mayoría, por lo que, directamente, lo que pase con el precio del dólar puede no afectarla. ¿Pero qué pasa con los millones de mexicanos que consumimos productos importados, o mercancías hechas en México con un buen componente de insumos importados? Si bien esas mercancías nosotros no las pagamos en dólares, los importadores, tanto de mercancías de consumo final, como de insumos para la producción, sí lo hacen, y si el dólar se revalúa frente al peso (o, lo que es lo mismo, el peso de devalúa frente al dólar), la mercancía o insumo importado, en términos de pesos, aumenta de precio y, de ser posible (ello dependerá de la elasticidad precio de la demanda del producto en cuestión), será el consumidor el que termine pagando la devaluación del peso frente al dólar. ¿Cómo? Pagando, por la mercancía importada, o por la hecha en México con insumos importados, un precio, en pesos, mayor.

 

Vistas así las cosas, y tomando en cuenta que la mexicana es una economía que participa activamente del comercio internacional, ¿importa, o no, para una buena parte de los mexicanos, lo que sucede en el mercado cambiario; aunque esos mexicanos no participen de la compra y venta de dólares, mucho menos con fines especulativos?



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