4/27/2012
Nueva regulación para las drogas
Luis Pazos

La palabra legalización ha sido interpretada como una liberación completa de las drogas, por lo que muchos gobernantes se oponen a esa interpretación de legalización. No se trata de pasar de una prohibición total de más de 400 drogas, entre ellas la mariguana, la cocaína, el opio y otros cientos más de nuevas drogas sintéticas, a un mercado libre de todas.

En el caso de las drogas, actualmente prohibidas, ya no debemos hablar de legalización, sino de una nueva regulación, la que debe: (1) Reconocer que los adictos son enfermos que necesitan curarse, (2) Abrir canales legales de consumo supervisado de drogas, paralelos a los ilegales, para que los adictos dejen de ser rehenes de los narcotraficantes, (3) Uno de esos canales deben ser hospitales y clínicas donde apliquen ciertas drogas prohibidas a cambio de que el adicto se comprometa a entrevistarse con psicólogos, como ya se ha hecho con éxito en algunas clínicas en California, Canadá y Europa.

Mediante esa nueva regulación, además de ayudar a los adictos, se les quita mercado a los narcotraficantes, quienes no solo reciben dinero de los adictos, sino explotan a mujeres, obligándolas a prostituirse y a los hombres a robar y a convertirse en narcomenudistas.

Tanto en Estados Unidos como en México, las cárceles están llenas de delincuentes relacionados con la droga. Por ejemplo, en Detroit cerca del 90% de los asesinatos se originan por enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes o por adictos que buscan dinero para la droga.

Hay que buscar un nuevo tipo de regulación coordinada entre los países consumidores y productores, mediante la cual le quiten una tajada del mercado al crimen organizado. Muchos consumidores de droga pobres o de clase media son obligados a delinquir para comprar sus dosis, que podrían consumir en clínicas y hospitales, si están dispuestos a asistir a sesiones que los ayuden a superar esa enfermedad.



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