6/29/2012
El costo de la elección
Arturo Damm

El domingo hay elecciones y hay que votar, no porque, como de manera arbitraria lo dice el artículo 36 constitucional, sea obligación del ciudadano mexicano “votar en las elecciones populares…”, voto que es un derecho ciudadano, no una obligación, lo cual se reconoce en el artículo 35 de la misma Constitución, en el cual se afirma que es prerrogativa del ciudadano “votar en las elecciones populares…(en qué quedamos, ¿votar es un derecho o una obligación?)”, hay que votar, retomo el tema, porque mucho ha costado, en todos los sentidos, lograr el sufragio efectivo, algo de lo que los electores más jóvenes, que suman millones, no tienen vivencia (y me refiero, no al sufragio efectivo, sino a lo que ha costado alcanzarlo en términos de luchas, esfuerzos, trabajo, sacrificios, tiempo y, no menos importante, dinero).

El IFE califica a la del próximo domingo, como “la jornada (electoral) más grande y compleja de la historia”, y proporciona algunos datos que muestran lo dicho: 1) 79.4 millones de electores; 2) 16 elecciones locales concurrentes; 2 mil 127 cargos en disputa; 3) 143 mil 151 casillas a instalar; 4) 1 millón 002 mil 057 ciudadanos capacitados; 5) 34 mil 327 ciudadanos involucrados con el IFE en la organización de la elección; 6) administración de 48 minutos diarios en cada una de las 2 mil 335 estaciones de radio y televisión, así como el pautado y verificación de 218 mil 240 promocionales por estación; 7) más de 2 millones de representantes de partidos políticos registrados; el 99 por ciento de las casillas contará con tres o más; no se registra ninguna casilla sin representación de algún instituto político: 8) 3.5 millones de jóvenes ejercerán su derecho al voto por primera vez; 9) 10.5 millones de jóvenes elegirán por primera vez al Presidente de la República; 10) con la aceptación de las reglas de la democracia, se incrementó la competencia y en 12 años disminuyó en 22 puntos porcentuales la brecha entre la primera y la segunda fuerza: 22.70 por ciento en la elección presidencial de 1994, 6.41 en la de 2000, y solamente 0.56 por ciento en la de 2006.

Al margen de los datos anteriores está el asunto del costo pecuniario de la elección, que se calcula, tomando en cuenta nada más los recursos destinados al IFE, en 15 mil 954 millones de pesos, lo cual, dividido entre los 79.4 millones de electores potenciales, da una cifra de 200.93 pesos, que es el costo pecuniario por voto, suponiendo que todos los electores potenciales se conviertan en votantes actuales el próximo domingo. En la medida en la que menos de esos electores potenciales se conviertan en votantes actuales el costo real por voto emitido irá aumentando, y la elección se hará, nada más por obra y gracias de quienes no votaron, más cara, y cada boleta que se quede sin llenar será dinero del contribuyente tirado a la basura, por culpa de los electores potenciales que se rehusaron a ser votantes actuales.

¡Hay que votar!



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