8/22/2012
Importaciones, ¿las culpables?
Arturo Damm

Increíble que a estas aturas del partido siga habiendo gente, ¡comenzando por muchos economistas!, que consideran que las importaciones, en el mejor de los casos, son un mal necesario, siendo que son un bien indispensable para ir sobrellevando el problema económico fundamental, la escasez: no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quiere.

¿De qué manera se mitiga la escasez? En primer lugar, aumentando la oferta de mercancías en los mercados (habrá mayor cantidad de bienes y servicios) y, en segundo término, reduciendo precios (con la misma cantidad de dinero se podrá comprar una mayor cantidad de mercancías), sin olvidar que la causa de lo segundo (reducción de precios) es lo primero (mayor oferta).

¿Cuál es una buena manera de aumentar la oferta de mercancías? Por medio de las importaciones, cuya causa puede ser doble: producción insuficiente a nivel nacional u oferta de producción nacional a precio elevado. En ambos casos las importaciones tienen razón de ser: o para complementar la producción nacional, o para competir con la producción nacional, y en ambos casos se mitiga la escasez, sin olvidar una tercera consecuencia de las importaciones: obligan a los productores nacionales a volverse, vía mayor productividad (hacer más con menos) más competitivos (hacerlo mejor que los demás) y, de no lograrlo, a dedicarse a otra actividad económica en la que sí puedan ser más productivos y más competitivos, todo lo cual da como resultado un mejor uso de los factores de la producción que, por ser escasos, deben utilizarse, en beneficio de los consumidores, de la mejor manera posible.

Si aceptamos todo lo anterior no hay manera de entender las críticas de algunos al hecho de que en el año comercial 2012/13 se vayan a importar, hacia los mercados mexicanos, 99 mil toneladas de maíz provenientes de los Estados Unidos, y otras 22 mil en el año comercial 2013/14, según lo informó recientemente el Departamento de Agricultura de aquel país, importaciones que han generado críticas en el sentido de ¿cómo es posible que vayamos a importar maíz? ¿Cómo es posible? Muy sencillo: con la producción nacional no alcanza para cubrir la demanda, hecho ante el cual debemos preguntarnos lo siguiente: ¿cuál sería la consecuencia de no importar el producto? Uno: escasez; dos: alza en el precio; tres: menor bienestar para el consumidor.

Limitar, o de plano impedir, las importaciones, es una medida antieconómica que agrava el problema de la escasez, en detrimento de la competitividad de los productores y del bienestar de los consumidores, momento de recordar que consumidores somos todos, sobre todo de alimentos, y ante todo, sobre todo en el caso del consumidor mexicano, del maíz, mismo que debe ofrecerse en cantidad suficiente y al menor precio posible, menor precio posible y oferta en cantidad suficiente que se logran gracias a las importaciones, momento de recordar que por cada dólar de producto importado tiene que haber -ayer, hoy o mañana- un dólar de mercancía exportada, tan claro como que 2 + 2 = 4.



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