10/19/2012
El otro plagio
Arturo Damm

Vaya escándalo que se armó por la nominación de Alfredo Bryce Echenique al Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012, que se otorgará el próximo 24 de noviembre, y se armó por las razones conocidas: Bryce está acusado de haber firmado como suyos escritos que escribieron otros –plagió 16 artículos periodísticos–, robo que, para muchos, es razón más que suficiente para que no se le otorgue el mentado premio, ya que, más allá de la calidad literaria de Bryce, que puede constatarse en los escritos que sí escribió (a mí sus novelas me gustan), su calidad moral deja que desear. Se trata de un ladrón, de propiedad intelectual, pero de un ladrón al final de cuentas.

Más allá de los plagios de Bryce, en todo este asunto está involucrado otro plagio, el que tiene que ver con el origen del dinero destinado al Premio FIL 2012, origen que se encuentra en…, a ver, ¿en dónde se encuentra? Para responder preguntémonos ¿quién paga el premio? Conaculta, es decir, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, que es la institución por medio de la cual el gobierno, haciendo caravana con sombrero ajeno, la hace de mecenas del arte y la cultura, una tarea que, legítimamente, no le corresponde al gobierno, mucho menos si la caravana la hace, ¿y de qué otra manera podría hacerla?, con sombrero ajeno.

El hecho es que el dinero para pagar el Premio FIL 2012 –que este año suma la friolera de 150 mil dólares, es decir, 1 millón 938 mil pesos– lo pone Conaculta, cuyo presupuesto sale de…, a ver, ¿de dónde sale el presupuesto de Conaculta, cuya tarea en este 2012 es “continuar con el otorgamiento de apoyos a la infraestructura cultural de las entidades federativas y municipios, así como de acciones dirigidas al mantenimiento de la infraestructura cultural; al estímulo y a la producción de creadores de arte y cultura; al fomento del turismo cultural, y a la difusión y apoyo a las manifestaciones de la cultura y el arte popular e indígena”1/? El presupuesto de Conaculta sale de los impuestos, cobro de los mismos que supone obligar al contribuyente a entregarle al recaudador parta del producto de su trabajo, momento de preguntar qué justifica que el recaudador imponga tal obligación al contribuyente para…, a ver ¿para qué? ¡Para premiar escritores!

Que el recaudador obligue al contribuyente a entregarle parta del producto de su trabajo para ayudar a satisfacer las necesidades básicas de los más necesitados puede encontrar cierta justificación, ¡¿pero para premiar escritores?! El otorgamiento de premios literarios con recursos extraídos coactivamente del bolsillo de los contribuyentes no pasa de ser un robo con todas las de la ley, no deja de ser esa expoliación legal de la que habló Bastiat en su escrito El Estado, y ese plagio, más que el cometido por Bryce, es el que debería criticarse, y sirva este artículo para ello.

¿Cuál es el sombrero ajeno con el cual Conaculta hace caravana? Los impuestos.

1/ Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2012.



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