11/2/2012
Aclaración para SHCP
Arturo Damm

En la página de internet de la Secretaría de Hacienda encontramos algunos materiales didácticos que pretenden ilustrar a los ciudadanos en torno a temas fiscales como impuestos, gasto gubernamental y ciclo presupuestario, todo lo cual está bien: entre mejor informado esté el ciudadano menos arbitrarios y prepotentes serán los gobernantes. En concreto se trata de tres “cuentos”, cuyos nombres son: 1) Hacienda, el ciclo presupuestario; 2) Sigue tu dinero, ¿en qué se gastan los recursos?; 3) Impuestos…y eso ¿qué es?, todo lo cual, insisto, está bien, aunque es necesario aclarar algunas cosas para no engañar al lector.

Centro la atención en el “cuento” Impuestos…y eso ¿qué es?, para comentar lo siguiente. Lo primero que nos cuentan es que “los impuestos son los pagos de carácter obligatorio que el Gobierno Federal cobra sobre nuestros recursos monetarios y productos adquiridos a personas como tú y a todas las empresas”, definición de impuestos que, por decir lo menos, resulta, por defectuosa, incorrecta, por más que la mayoría de la gente acepte que eso, tal y como lo define la Secretaría de Hacienda, son los impuestos. Afirmo que la definición que da la Secretaría de Hacienda es incorrecta por defectuosa, porque se queda corta, ya que impuesto es todo desembolso de tiempo, trabajo o dinero al que obligue a los gobernados el gobierno, y no nada más los desembolsos monetarios, lo cual quiere decir que, en realidad, pagamos muchos más impuestos de los que creemos.

Definidos así los impuestos el “cuento” continúa de la siguiente manera: “A fin de no perjudicar a los que menos ganan (con lo cual se reconoce que, efectivamente, el cobro de impuestos perjudica), el Gobierno Federal realiza el cobro de impuestos de una forma proporcional de acuerdo a la capacidad económica de cada individuo, (lo cual) se realiza mediante un sistema progresivo de cobro, (por lo que) quien más gana paga proporcionalmente más impuestos”, lo cual parece justo sin realmente serlo. Supongamos que a quien gana $100 se le cobra 10% por lo que paga $10, al tiempo que a quien gana $200 se le cobra 20% por lo que paga $40. Quien gana $200 gana el doble de quien gana $100, pero peso sobre peso, y con las tasas impositivas de 10% y 20% respectivamente, ¿cuánto más paga? Cuatro veces más. ¿Justo? No. ¿Cómo corregir la injusticia? Con la misma tasa en todos los casos. Con 10% quien gana $100 paga $10 y quien gana $200, el doble, paga $20, el doble. Esto es lo justo, lo otro es injusto.

El cobro de impuestos debe ser equitativo (que todos paguen lo mismo) y proporcional (que quien gane más pague más), debiendo estar la equidad en la tasa (%) y la proporcionalidad en el monto ($), tal y como lo acabamos de ver. Con la tasa del 10% quien gana $100 paga $10 y quien gana $200, el doble, paga $20, exactamente el doble, ¿Dónde está la equidad? En la tasa (%). ¿Y la proporcionalidad? En el monto ($).



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