11/16/2012
Ética
Arturo Damm

Hace algunas semanas oí decir a un empresario que lo ideal, para cualquier negocio, es haber cobrado ayer, entregar la mercancía hoy, y pagar mañana o, mejor, pasado mañana. Lo ideal es cobrar lo más pronto posible y pagar lo más tarde posible. Y es cierto, eso es lo ideal desde el punto de vista, ¿cómo llamarlo?, práctico, pero la perspectiva práctica no es la única, y ni siquiera la más importante, para calificar la acción humana, en este caso la conducta de los empresarios. Hay otra, más importante, que es la ética.

Dicho lo anterior hay que distinguir entre querer cobrar lo más pronto posible y pagar lo más tarde posible, y poder hacerlo. Querer, pese a lo que afirma el dicho popular, no es poder, lo cual quiere decir que a veces sí se puede lo que se quiere y a veces no, tal y como sucede con la intención de cobrar lo más pronto posible y pagar lo más tarde posible: habrá empresas que sí lo puedan hacer y otras que no lo consigan, y todo dependerá de la relación de fuerza entre la empresa y sus compradores, por un lado, y la empresas y sus proveedores, por el otro.

El hecho es que hoy muchas empresas, cara a sus proveedores, sí pueden pagarles mañana, o pasado mañana, o pasado pasado mañana, o pasado pasado pasado mañana, siendo esta una práctica que los compradores, en muchos casos, sí son capaces de imponerle a sus proveedores, quienes, ¡es cierto!, la aceptan, pudiendo pensarse que esa aceptación es la que valida, éticamente, tal práctica, hoy por hoy muy extendida, y a las pruebas me remito.

Según la encuesta del Banco de México Evolución trimestral del financiamiento a las empresas, correspondiente al tercer trimestre, estas fueron las principales fuentes de financiamiento de las empresas: proveedores, 83.2 por ciento; banca comercial, 33.7; otras empresas del mismo grupo, 20.8; banca de desarrollo, 5.6; banca extranjera, 5.0;  emisión de deuda, 1.9 por ciento [1], de tal manera que hoy, y ya desde hace varios años, los proveedores son, ¡por mucho!, la principal fuente de financiamiento de las empresas, mismas que han conseguido, por lo menos, recibir hoy la mercancía y pagarla mañana, o pasado mañana, o pasado pasado mañana, o pasado pasado pasado mañana.

¿A cuántas de las empresas que se financian vía proveedores fueron los mismos proveedores quienes les ofrecieron esa forma de pago, y cuántas fueron las que le “impusieron” a sus proveedores esa manera de pagarles: a uno, dos o tres meses? Y escribo impusieron entre comillas por lo ya dicho: al final de cuentas los proveedores aceptan tales condiciones de pago, lo cual replantea la pregunta ya hecha: ¿esa aceptación valida éticamente tal práctica? ¿El que alguien acepte someterse a un abuso, y si lo hace se debe a que no hacerlo le resultaría peor (más vale vender hoy y cobrar mañana que no vender y no cobrar), justifica éticamente la acción del quien abusa? No, claro que no.

[1] La suma de los porcentajes puede ser superior a 100 ya que las empresas pueden elegir más de una opción.



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