12/7/2012
13 acciones de gobierno (II)
Arturo Damm

Las trece acciones inmediatas que presentó Peña Nieto[1], y con las cuales arranca su administración, se agrupan de la siguiente manera: 1) Seguridad y justicia, las  tres primeras; 2) Desarrollo social, de la cuarta a la sexta; 3) Educación, la séptima; 4) Desarrollo económico, de la octava a la décima; 5) Estabilidad económica, las tres últimas. Vamos grupo por grupo.

Seguridad y justicia. La tarea esencial de todo gobierno, aquella a la cual no puede renunciar sin dejar de ser gobierno, es garantizar la seguridad contra la delincuencia, es decir, hacer valer los derechos naturales de la persona a la vida, la libertad y la propiedad y, de fallar, impartir justicia en sus dos vertientes: castigar al delincuente y resarcir a la víctima, de tal manera que todo lo que se haga para lograr un gobierno más honesto y más eficaz en la realización de estas tareas debe ser aplaudido. Lo propuesto por Peña Nieto, ¿dará ese resultado?

Desarrollo social. La promoción del desarrollo social en manos del gobierno, es decir, la satisfacción de ciertas necesidades por medio del gasto gubernamental, no es más que redistribución, quitarle a unos para darle a otros, lo cual no pasa de ser un robo legal, que no se justifica por más buenas que sean la intenciones, desde dar de comer al hambriento, pasando por sanar al enfermo, hasta educar al ignorante. El fin no justifica los medios, algo que a todos los gobernantes, de derecha, centro o izquierda, les tiene sin cuidado: redistribuyen sin vergüenza ni remordimiento.

Educación. La propuesta de Peña Nieto apunta en la dirección correcta, pero se queda corta, y a las pruebas me remito: ¿está dispuesto el presidente a proponer la sustitución del subsidio a la oferta educativa por la del subsidio a la demanda educativa, utilizando para ello el vale escolar, por el cual los padres de familia tendrían la libertad de elegir la escuela de sus hijos?

Desarrollo económico. Una buena manera que tiene el gobierno de contribuir al desarrollo económico es, uno, permitiendo la mayor competencia posible en todos los sectores de la actividad económica, y en todos los mercados de la economía, y, dos,  por medio de la construcción de infraestructura, sobre todo de comunicaciones y transportes, y en este sentido, al menos en el papel, la propuesta de Peña Nieto apunta en la dirección correcta.

Estabilidad económica. Sin duda que la mejor contribución que el gobierno puede hacer al progreso económico es la de mantener sus finanzas en orden, para lo cual lo mínimo que debe hacer es mantener a raya su endeudamiento y, lo ideal, eliminarlo por completo, para lo cual hay que financiar todo el gasto gubernamental con impuestos, lo cual supone eliminar el déficit presupuestario, que es la parte del gasto que se financia, no con impuestos, sino con deuda, déficit que Peña Nieto ha propuesto eliminar.

En términos generales, en materia de desarrollo económico y estabilidad económica, las iniciativas de Enrique Peña Nieto apuntan en la dirección correcta. Bien.


[1] Véase la primera entrega de esta serie.


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