El año pasado el PIB, el Producto Interno Bruto, que es la producción de bienes y servicios que se realiza en un país, creció, comparando con 2013, 1.1 por ciento, resultado mediocre desde cualquier punto de vista, y menciono solamente dos. En los dos años anteriores, 2011 y 2012, el crecimiento del PIB fue del 3.9 por ciento. Entre 2001 y 2012 el crecimiento promedio anual del PIB fue 2.2 por ciento.
A lo largo de los cuatro trimestres del 2013 el crecimiento del PIB, en términos anualizados (comparando cada trimestre con el mismo trimestre del año anterior) fue el siguiente: primero, 0.6 por ciento; segundo, 1.6; tercero, 1.4; cuarto, 0.7 por ciento. En el cuarto trimestre la tasa de crecimiento cayó de manera considerable, ¡el 50 por ciento!, de 1.4 a 0.7 por ciento. Mal y de malas.
A lo largo de los cuatro trimestres del 2013 el crecimiento del PIB, en términos trimestrales (comparando cada trimestre con el trimestre anterior) fue éste: primero, 0.2 por ciento; segundo, menos 0.7; tercero, 1.0; cuarto, 0.2 por ciento. En el cuarto trimestre la tasa de crecimiento cayó considerablemente, ¡el 80 por ciento!, de 1.0 a 0.2 por ciento. Nuevamente: mal y de malas.
¿A qué se debió, comparando con el 2012, el menor crecimiento del PIB en el 2013? ¿A qué se debió, comparando con el tercer trimestre, el menor crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del año pasado? Para responder hay que, primero, responder la siguiente pregunta: ¿de qué depende el crecimiento del PIB? De las inversiones directas, las que abren o apuntalan empresas, producen bienes y servicios, crean empleos y generan ingresos, respuesta que nos lleva a esta otra pregunta: ¿de qué dependen las inversiones directas? De qué tan seguro y confiable sea un país: a mayor seguridad y confianza más inversiones, a más inversiones mayor crecimiento. Y viceversa.
Según los datos del INEGI, de enero a noviembre del 2013, con relación al mismo periodo del 2012, la inversión fija bruta, que es la que se realiza en instalaciones, maquinaria y equipo, y que por ello provee la infraestructura física para llevar a cabo los procesos de producción, decreció 2.0 por ciento. Según los datos del mismo INEGI, el indicador de confianza empresarial (promedio de la manufactura, la construcción y el comercio), que en enero de 2013 se ubicó en 54.6 unidades, un año después, enero de 2014, había bajado a los 50.7 puntos. ¿Menor confianza igual a menos inversión igual a menor crecimiento? Seguramente.
¿A qué se debió, comparando con el 2012, el menor crecimiento del PIB en el 2013? ¿A la incertidumbre ocasionada por el cambio de gobierno, el regreso del PRI y las reformas? Muy probablemente. ¿A qué se debió, comparando con el tercer trimestre, el menor crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del año pasado? ¿A la reforma fiscal, que fue propuesta y discutida en ese trimestre, y que no hizo otra cosa más que agravar el engendro tributario que padecemos? Muy probablemente.