11/12/2014
Banxico: Institución mediocre
Arturo Damm

Un serio, muy serio, problema que enfrentamos en México, es que muchas (¿la mayoría?) de las instituciones del Estado no cumplen con sus tareas, no logran sus objetivos, y muchas (¿cuántas?) se encuentran atrapadas en su zona de confort, sin incentivos para salir de la misma, para conseguir sus metas, para realizar sus funciones. Son instituciones mediocres, que no empeoran la situación (entonces serían malas), pero que tampoco la mejoran (entonces serían buenas), y un ejemplo de este tipo de institución lo tenemos en el Banco de México.

El banco central lleva todo el siglo XXI fijando una meta de inflación anual de 3 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error, ¡margen de error amplísimo!, lo cual supone que, en el peor (ojo: peor) de los casos, la inflación anual no debería ser mayor al 4 por ciento, meta que, en términos generales, no se ha cumplido. Entre 2001 y 2013 la inflación promedio anual fue del 4.3 por ciento, por arriba de la máxima permitida y, en octubre pasado, último mes para el que tenemos información, la inflación anual fue…, del ¡4.3 por ciento! Al respecto dos preguntas.

¿Cuál ha sido la sanción a la que se han hecho acreedoras las autoridades monetarias por la falta de cumplimiento en materia de la meta de inflación que, para colmo de males, ellos mismos fijan? Ninguna, y ello explica, entre otras variables, la falta de incentivos para que salgan de su zona de confort, que en este caso es la mentada inflación promedio anual del 4.3 por ciento.

Si en el artículo 28 de la Constitución se afirma que la tarea prioritaria del Banco de México es preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional, y ello supone (¿o no?) inflación cero, ¿por qué la meta de inflación del banco central no es cero por ciento (por más que en la práctica, según la definición al uso de inflación, pueda no alcanzarse)? Y si la meta de cero por ciento parece excesiva (¿realmente lo es?), ¿por qué no se fija en un 2 por ciento? Reducir la meta de inflación, ¿no es condición necesaria para que el Banco de México se esfuerce un poco más, salga de su zona de confort, y cumpla con su tarea, que, dicho sea de paso, es muy importante: preservar el poder adquisitivo del dinero, es decir, de los consumidores y, todavía más importante, de los ahorradores, sobre todo en un país con la mitad de la población sobreviviendo en pobreza?

Por último, ¿qué tan grave es una inflación del 4.3 por ciento anual? Con esa inflación, entre enero de 2001 y octubre de 2014, se acumuló una del 78.17 por ciento.



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