El desempeño económico de un país debe medirse, al final de cuentas, o por principio de ellas, a nivel de la economía familiar, cuyo bienestar depende de la cantidad y calidad de los bienes y servicios de los que dispone la familia, cantidad de bienes y servicios disponibles para los miembros de la familia que puede medirse por su compra, variable que en México se conoce como el consumo privado, mismo que el INEGI reporta mes tras mes, estando ya disponibles los datos para agosto pasado, mismos que muestran, con la objetividad de los números, no con la subjetividad del discurso político, sobre todo del oficial, ¡y no digamos del oficioso!, que no hemos superado lo que coloquialmente he llamado el “atorón”, que no ha sido otra cosa más que el freno en el paso de la actividad económica, “atorón” que comenzó a darse, con la caída en la inversión bruta fija (instalaciones, maquinaria y equipo), exactamente al inicio de este sexenio, en diciembre de 2012, y a esos datos me remito.
En términos anuales (comparando cada mes con el mismo mes del año anterior) en agosto de 2012 (antes del “atorón”) el consumo privado creció 2.7 por ciento. Un año después, en agosto de 2013 (en pleno “atorón”) dicho consumo creció 2.7 por ciento, 22.2 por ciento menos que el año anterior. Pasado un año más, en agosto de este 2014 (en plena persistencia de “atorón”) el consumo privado creció 1.3 por ciento, 38.1 por ciento menos que en 2013, y 51.8 por ciento por debajo del 2012. De mal en peor.
Nuevamente, en términos anuales, tenemos lo siguiente: el crecimiento promedio mensual del consumo privado entre enero y agosto fue, en 2012, del 5.9 por ciento; en 2013 fue de 2.9 puntos porcentuales, 50.8 por ciento menos que en 2012; en 2014 fue del 1.7 por ciento, 41.4 por ciento menos que en 2013, y 71.2 por ciento menos que en 2012. Nuevamente de mal en peor.
Si del análisis en términos anuales pasamos a la comparación en términos mensuales (comparando cada mes con el mes inmediatamente anterior) tenemos que en agosto de 2012 el consumo privado decreció 0.9 por ciento; que en agosto del 2013 decreció 0.3 por ciento, y que en agosto de este 2014 volvió a decrecer 0.3 por ciento. Nuevamente en términos mensuales el crecimiento promedio mensual del consumo privado entre enero y agosto fue, en 2012, 0.21 por ciento; en 2013 0.17; en 2014 0.26, mejor que en los dos años anteriores, pero con un retroceso en agosto: en julio se registró un crecimiento del 0.8 por ciento y en agosto un decrecimiento del 0.3 puntos porcentuales.
¿Hemos superado el “atorón”? ¿Estamos superándolo?