12/5/2014
¿Qué tipo de gobierno tenemos?
Arturo Damm

¿Quieres saber qué tipo de gobierno tienes? Muy sencillo: revisa su presupuesto de egresos, es decir, revisa, de entrada, en qué gastan los gobernantes. Ello te dará una buena idea del tipo de gobierno que tienes. Partiendo de este análisis, ¿qué tipo de gobierno tenemos los mexicanos? Veámoslo a grandes rasgos.

Para 2015 el presupuesto gubernamental se dividirá, según información proporcionada por la Secretaría de Hacienda u Crédito Público, de la siguiente manera: 60.3 por ciento se destinará a desarrollo social; 32.4 por ciento a desarrollo económico; solamente (y lo escribo, editorializando a propósito: solamente) un 6.7 por ciento a la realización de las tareas propias del gobierno, sobre todo garantizar el respeto a los derechos de los ciudadanos y, de fallar en la tarea, impartir justicia, con todo lo que ello supone, desde la redacción y promulgación de leyes (poder legislativo) hasta vigilar su observancia y sancionar su violación (poder judicial); 0.6 por ciento en tareas de estabilización (cualquier cosa que ello signifique). 

A partir de esta composición del gasto gubernamental, ¿qué tipo de gobierno es el mexicano? Uno que pretende ser, antes que cualquier otra cosa, hada madrina, y concedernos todos los bienes, pretensión que, por resultar imposible, lo limita a ser gobierno redistribuidor, momento de recordar lo siguiente: dada la escasez ningún gobierno es capaz de darle todo a todos, por lo que sólo es capaz de darle algo a algunos, sin olvidar, uno, que eso que a algunos les da previamente se lo tuvo que haber quitado a otros y, dos, que dado que cobra por quitar y dar nunca regresa la misma cantidad que quitó.

El gasto social, ese que sumará el año entrante el 60.3 por ciento del gasto gubernamental, es producto de la redistribución del ingreso, por la que el gobierno le quita a A lo que se de A (producto de su trabajo) para darle a B lo que no es de B (no producto de su trabajo), todo lo cual, por más que se justifique en nombre de la justicia social, no deja de ser injusticia sin más, no debiendo olvidar que si hay algún sustantivo que pierde sustancia al adjetivarse, sobre todo si el adjetivo es social, ese sustantivo es justicia, mismo que, pese a lo que han dicho muchos, no admite adjetivo alguno.

La composición del gasto gubernamental muestra que gobernar es sinónimo de redistribuir –quitarle a A lo es suyo, para darle a B lo que no es suyo–, quita y da que, por lo visto, no crean el más mínimo remordimiento de conciencia en nuestros gobernantes, y allí está ese 60.3 por ciento de gasto social que lo prueba, mostrando el tipo de gobierno que tenemos.



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