12/15/2014
La Comisión no resistió la tentación (III)
Arturo Damm

Ante la devaluación del peso frente al dólar la Comisión de Cambios, integrada por funcionarios del Banco de México (organismo del Estado mexicano) y de la Secretaría de Hacienda (entidad del gobierno mexicano), y presidida por el secretario de Hacienda, decidió que, cada vez que el tipo de cambio FIX aumente más de 1.5 por ciento diario, subastará 200 millones de dólares, todo ello a partir del pasado martes 9, siendo que, hasta el pasado jueves 11 (el 12 no hubo actividad bancaria), dado que en ninguno de esos días el tipo de cambio FIX aumentó más de 1.5 por ciento, el Banco de México no tuvo que ofrecer los 200 millones de dólares.

Lo primero que hay que tener claro es que esa intervención en el mercado cambiario no es para defender un determinado tipo de cambio previamente establecido por las autoridades. Entonces, ¿qué es? La intervención gubernamental (quien preside la Comisión es el secretario de Hacienda no el gobernador del Banco de México) en el mercado cambiario, ofreciendo dólares cada vez que se cumpla la condición para dicha intervención, con el fin, no de defender un cierto tipo de cambio, sino, tal y como lo dice el comunicado, “de procurar el funcionamiento ordenado del mercado cambiario nacional”, lo cual parte del supuesto, erróneo, de que si aumenta de manera sostenida el precio del dólar, porque su demanda es mayor y/o crece más que su oferta, ello ocasiona un desorden que debe corregirse, cuando ese aumento, si no hay intervención gubernamental en el mercado, lo que hace, ante la situación de escasez, es ordenar el mercado. El comunicado de la Comisión de Cambios deja ver la soberbia de quienes la integran: ellos saben qué supone un mercado cambiario ordenado, momento de preguntarles qué comportamiento del tipo de cambio consideran ordenado, algo que no definieron.

La pregunta cuya respuesta me interesa es si, con esa intervención gubernamental en el mercado cambiario, podemos hablar de libre flotación del tipo de cambio, ya que, y cito de la página del Banco de México, “a finales de 1994, dicha Comisión (la de Cambios) acordó que el tipo de cambio fuera determinado libremente por las fuerzas del mercado (tipo de cambio flexible o flotante)”, lo cual supone, tal y como yo lo entiendo (¿estoy mal?), que ninguna entidad, ni del Estado (Banco de México), ni del gobierno (Secretaría de Hacienda), participa en el mercado. Es más, la acumulación habitual de reservas de dólares por parte del banco central, ¿no supone negar, con tal práctica, la libre flotación?

Ante lo que consideró un desorden en el mercado cambiario la Comisión de Cambios no resistió la tentación de intervenir, con la intención, ¡soberbia!, de poner orden.



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