En mi artículo anterior señalé algunos factores que inciden en que los salarios aumenten. Como persiste la demagogia de la izquierda y de la derecha en los asuntos laborales, amplío mi análisis, a ver si ahora sí “les cae el veinte”.
Cualquier aumento de los salarios por encima de la productividad del trabajador implica pérdidas para una empresa y sólo conlleva al desempleo. Aquellos irresponsables que proponen que el salario aumente por decreto deberían recordar lo siguiente:
- El factor trabajo no es el factor más importante en la generación de valor agregado. Eso es lo que creían los economistas clásicos Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx.
- El factor más importante en la generación de valor agregado es la combinación de mano de obra, capital físico y humano, así como de la tecnología apropiada y en ello es decisivo el empresario o emprendedor, esa figura esencial para el proceso productivo que los marxistas llaman despectivamente el “explotador capitalista”.
- En el capitalismo jamás se produce lo que la gente no quiere. Hacerlo implica la quiebra empresarial. Si la gente aprecia mucho una mercancía, ésta será producida en cantidades grandes lo que conllevará a que la demanda por trabajo aumente y con ello el salario. Lo contrario ocurrirá si la gente quiere menos de una mercancía, esto provocará que los salarios caigan. Aquí la terquedad de los gobiernos de mantener “sueldos altos” en sectores económicos que se vuelven obsoletos es un soberbia tontería que termina por derrumbarse como pasó con el colapso soviético. El gobierno soviético pagaba salarios altos, pero había escasez de mercancías (al no dejarse operar libremente los precios eso sucede), había dinero, pero poco para comprar, eso significa también miseria y pobreza a pesar de que sobre circulante.
- En la medida que una sociedad avanza más, crece el ocio (la calidad del tiempo libre como viajar) y las horas trabajadas disminuye (ojo, jamás por decreto gubernamental).
- El objetivo correcto de todo mercado laboral no es crear más puestos de trabajo, sino empleos más productivos y mejor remunerados y eso pasa por la negociación entre empleados y empleadores y no por decretos gubernamentales que sólo conllevan a que se despidan a los trabajadores.
- Las sociedades más avanzadas trabajan menos horas, pero producen más y esta hazaña no pasa por los gobiernos interventores.
- Las economías más prosperas no descansan en la fijación de salarios mínimos, ni en la existencia de recursos naturales, sino en la innovación y el conocimiento en donde el capital humano es crucial (mano de obra calificada resultado de la buena educación que rara vez pasa por los gobiernos).
- Si acaso los políticos quieren ser útiles deben desregular profundamente a los mercados laborales y dejar de favorecer a sindicatos todopoderosos, en especial los del gobierno. La fijación arbitraria de los salarios sólo causa el desempleo en particular de los trabajadores menos capacitados (con salarios arbitrariamente altos disminuye la demanda de mano de obra por parte de las empresas, que en México por cierto son las pymes que ya de por si enfrentan un entorno regulatorio y fiscal complejo).
- Los salarios más altos están ligados a los sectores de alta tecnología en un contexto de comercio internacional libre de cualquier proteccionismo comercial.
- Los países con los salarios más altos son economías de libre mercado que dejan operar el mecanismo de precios (que la oferta y la demanda se desplacen con toda libertad para que la formación del precio de una mercancía sea resultado de la libre interacción entre los que la compran y los que la venden). En donde no se permite operar al mecanismo de precios y se prohíbe la existencia de propiedad privada sólo se genera miseria, escasez de mercancías y atraso tecnológico. Sólo hay que visitar Cuba o Corea del Norte para darse cuenta de esto.
Ojalá no olviden esto algunos economistas desmemoriados y políticos que les secundan en la demagogia de aumentar por la vía del decreto gubernamental el salario mínimo.