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Asuntos Capitales
IMSS, responsables y soluciones
“No es suficiente con señalar las causas y a los causantes de la situación actual del Seguro Social, sino proponer soluciones.”
Luis Pazos
VIERNES, 21 DE OCTUBRE DE 2005
Un doctor
del Seguro Social me comentó que si bien esa institución tiene problemas
financieros, él como trabajador no se siente responsable, pues gana poco y
trabaja mucho. Al analizar su sueldo y las actividades que realiza, tiene
razón. Aunque él mismo reconoce la responsabilidad de su sindicato en la situación
crítica del IMSS, la conducta de ese gremio no explica todo el problema. Hay una serie
de políticas instrumentadas por las autoridades desde que fue fundado el IMSS
que han coadyuvado a su quiebra. Cuando surgió el Seguro Social había más
ingresos que gastos, pues la mayoría de quienes cotizaban eran jóvenes y de
recién ingreso. Por varios años el número de trabajadores que aportaba fue
mayor al de los jubilados que recibían una pensión. Lo que entraba era mucho
más que lo que salía. Parte de ese dinero en lugar de ahorrarse como reserva,
se destinó a la construcción de teatros, centros vacacionales y otros fines no
prioritarios para una mejor atención a los derechohabientes. En algunas
ocasiones el mismo gobierno federal utilizó los ingresos del Seguro Social para
complementar sus gastos. Los altos costos de las jubilaciones del personal del
propio IMSS, varios de ellos en plena edad productiva, más los avances de la
medicina, ha provocado que muchos jubilados ya tengan más años de pensionados
que los que trabajaron. Los cálculos actuariales, debido al aumento no previsto
de los años promedio de vida en la población que cotiza en el Seguro Social y a
las pensiones prematuras, se quedaron cortos. No es
suficiente con señalar las causas y a los causantes de la situación actual del
Seguro Social, sino proponer soluciones. Es necesario implementar políticas
basadas no sólo en complicados cálculos actuariales sino en sencillas operaciones aritméticas y de
sentido común, más allá de posiciones gremiales, ideológicas y políticas. No basta con
proponer la apertura de más plazas, sino eficientar
las administrativas que ya existen, aumentar la edad de jubilación y ponderar
la subrogación de servicios, alternativa que, con el espantajo de la
privatización, se ha borrado de las opciones para hacer más competitivo al
Seguro Social. |