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Asuntos Capitales
Bolsa, mercado y regulaciones
“Lo sucedido en los Estados Unidos en relación a los créditos hipotecarios hace necesario distinguir entre la regulación negativa y la regulación positiva.”
Luis Pazos
VIERNES, 15 DE FEBRERO DE 2008
Lo sucedido en los
Estados Unidos en relación a los créditos hipotecarios hace necesario
distinguir entre la regulación negativa, que atasca las actividades económicas
con burocracia innecesaria y la regulación positiva, que asegura el
funcionamiento de los mercados en una forma transparente y honesta. El haber otorgado
créditos hipotecarios en EUA a personas sin la capacidad y las garantías suficientes
fue un riesgo que corrieron las instituciones que otorgaron el crédito y se
vale en el mercado, siempre y cuando no trasladen ese riesgo subrepticiamente a
otros inversionistas o ahorristas. Fue injusto para muchos ahorradores que
instituciones financieras les vendieran bonos hipotecarios con vicios que la
mayoría de ellos desconocían. Varias instituciones financieras, con tal de
expandir sus carteras, tuvieron manga ancha para “bursatilizar”
títulos que no estaban debidamente garantizados. Las expectativas
negativas que causó ese problema, más la
expectativa de recesión, llevaron a una baja generalizada de las bolsas y a la
pérdida de millones de dólares en ahorros a ciudadanos que, sin deberla ni
temerla, fueron víctimas de las actitudes
poco profesionales de algunas instituciones de crédito en EUA. El mercado funciona
en base a instituciones que generan seguridad, garantizan la propiedad e
intercambios libres, voluntarios y justos. En ausencia de leyes y de gobierno,
los costos de transacción son tan altos que hay pocas operaciones en el
mercado. Pero en presencia de demasiado gobierno, exceso de leyes y
reglamentaciones, también se elevan los costos de transacción y son escasas las
operaciones en el mercado. La función de un
buen gobierno es crear leyes e instituciones permanentes que garanticen un
mejor funcionamiento del mercado en un ambiente de respeto a la propiedad,
competencia, libertad y transparencia. Para que funcione bien el mercado es
necesario que los fraudes, los engaños y los excesos sean minimizados antes de
que causen daños, como fue el caso de los créditos hipotecarios mal dados en
EUA. |