El deceso de Ralph Harris, fundador del Instituto para
Asuntos Económicos (IAE) en el Reino Unido subraya de nuevo la importancia que
tiene que las ideas económicas probadamente correctas sean objeto de análisis,
discusión y, más importante aún, de su venta a la población para así reclutar
su apoyo.
Harris jugó un papel esencial
en el éxito de la contrarrevolución liberal de los ochenta en el Reino Unido
que parecía imposible a partir de la toma del poder por los socialistas al
final de
Si en algún país era improbable un
cambio radical en el manejo de la economía ese era el Reino Unido. Sus
sucesivos gobiernos nacionalizaron las principales industrias y ofrecieron
servicios para el bienestar de la población en forma “gratuita” y sin
vinculación alguna con su situación laboral.
La alternancia en el poder entre los
partidos laborista –como se llamaba al socialismo en el Reino Unido- y
conservador de 1945 hasta la llegada de Margaret Thatcher al poder en 1979, no cambiaba casi nada pues se
había forjado un sólido consenso sobre la irreversibilidad de la marcha al
socialismo.
Como suele ocurrir, hubo algunos
pocos que no estuvieron de acuerdo con la unanimidad. Anthony Fisher era un próspero empresario
agropecuario preocupado por la prevalencia de las
ideas estatistas en su país que tuvo la oportunidad
de conocer al gran economista austriaco Friedrich Hayek.
Autor de El Camino a
Cuándo Margaret
Thatcher logró el liderazgo del Partido Conservador,
su principal asesor ideológico Keith Joseph
empezó a buscar las ideas para plantear un cambio radical como plataforma para el
siguiente gobierno conservador en el Reino Unido que cuestionara el sólido
consenso socialista.
Al llegar Thatcher
finalmente al poder, inicia la gran contrarrevolución liberal en su país
fundamentalmente con el sustento de las ideas que por un cuarto de siglo había
venido promoviendo el IAE contra el estatismo. Los resultados son que hoy el
Reino Unido es la economía más sólida y dinámica de Europa.
En México se hicieron esfuerzos
similares para crear instituciones que cuestionaran la unanimidad socialista,
como fue la fundación del ITAM por parte de don Raúl Bailléres hace sesenta años, para contrarrestar las
enseñanzas de economía en
El ITAM
hizo una gran labor en educar a generaciones de buenos economistas pero en los
últimos lustros su interés se ha alejado del análisis de la economía aplicada y
del debate ideológico de políticas públicas que cuestionen con vigor los
enclaves estatistas que prevalecen en la economía
mexicana.
Al igual
que en el Reino Unido pre-Thatcher,
en nuestro país no se pueden poner en duda la propiedad estatal de Pémex y del sector eléctrico; el poder omnímodo de los
sindicatos y la imposición que hacen de sus agendas sobre la población; la
existencia de monopolios privados que se han apoderado de las entidades
públicas que supuestamente los regulan y controlan.
Más aún,
lo cerca que estuvo de la presidencia el demagogo populista quién sin duda
hubiera llevado al país de regreso al socialismo y habría revertido las
incompletas pero cruciales reformas liberales de las últimas décadas, pone en
evidencia la gran prioridad que Felipe Calderón debe dar a la discusión
y propagación de las ideas liberales y cómo es que su aplicación representa la
única salida para alcanzar el progreso de México.