Este pasado 9 de octubre el secretario de gobernación,
Carlos Abascal, anunció que se había logrado un acuerdo para resolver el
conflicto de Oaxaca sin el uso de la fuerza pública. Pero apenas dos semanas
después todo el acuerdo parece haberse desmoronado.
El secretario de gobernación logró que los maestros de la
sección 22 del sindicato de maestros aceptaran regresar a clases y los
militantes de
Pero ni las clases se reanudaron ni las calles, las oficinas
públicas y las radioemisoras fueron liberadas. Tampoco el Senado declaró la
desaparición de poderes en Oaxaca. De manera que el acuerdo del 9 de octubre se
ha desplomado completamente.
El presidente de la república, Vicente Fox, ha seguido
insistiendo en que el conflicto de Oaxaca se resolverá antes de que concluya el
actual sexenio. Pero no queda claro cómo se logrará esta solución. Para
empezar, el secretario de gobernación se ha dado cuenta ya que el hecho de que
se logren acuerdos con los representantes de
Oaxaca, mientras tanto, lleva cinco meses en el abandono. La
mayoría de sus escuelas están cerradas, las calles del centro de la capital
están tomadas, decenas de oficinas públicas permanecen cerradas y la actividad
turística y económica se ha desplomado.
Desafortunadamente, distintos partidos y grupos políticos
están tratando de aprovechar el conflicto en Oaxaca. Esto reduce la posibilidad
de que se puedan lograr acuerdos sensatos en el estado. Aunque todos dicen que
actúan en representación de los oaxaqueños, la verdad es que los intereses de
estos grupos prevalecen sobre los del pueblo común y corriente.
El presidente Fox y su secretario de gobernación se acercan
cada vez más a un momento en que se requiere una definición. Ya de nada sirve
decir que pronto resolverá el conflicto de Oaxaca, cuando las cosas se ven cada
vez más complicadas. Y lo peor de todo es que el sexenio se les está acabando.
Hay razones para pensar, de hecho, que el presidente ya ha cerrado la cortina y
no tiene interés o capacidad de resolver este problema antes del fin de su
gobierno.