¿Cuándo fue la primera vez que te diste cuenta que
los héroes no eran héroes?
¿Cuándo fue la primera vez que la prosaica realidad
de la corrupción hizo tambalear lo poco o mucho que habías aprendido en las
clases de civismo?
¿Cuándo fue la primera vez que dejaste de creer a pie
juntillas esa patraña de que los políticos buscan antes que otra cosa el bien de
los demás?
¿Cuándo fue la primera vez que te enteraste que no
siempre ganan los buenos?
¿Cuándo fue la primera vez que tuviste que admitir
que hay quien usa el nombre de Dios como coartada para esconder vergonzosas
intenciones y aún crímenes abominables?
¿Cuándo fue la primera vez que te enteraste que no
basta ser bueno, sino que además hay que ser inteligente?
¿Cuándo fue la primera vez que te rebelaste contra el
igualitarismo salvaje que pretende darle a cada quien según sus necesidades y
exigirle a cada cual según sus capacidades?
¿Cuándo fue la primera vez que la parábola del hijo
pródigo no te gustó, porque te identificas más con el hijo responsable que
permaneció trabajando en la casa paterna y al que nadie le hizo ninguna fiesta?
¿Cuándo fue la primera vez que descubriste que un
buen café no sólo se hace con amor, sino con buenos granos de café?
¿Cuándo fue la primera vez que te indignó que te
dieran la misma o menor calificación que al flojo y al incompetente porque a
ellos, te dijo el maestro, “les cuesta más trabajo que a ti”?
¿Cuándo fue la primera vez que fuiste discriminado en
el trabajo, en la escuela, en la academia, por no someterte a las reglas de la
dictadura de los incompetentes?
¿Cuándo fue la primera vez que te dijeron que la verdad
es inconveniente?
¿Cuándo fue la primera vez que comprobaste que detrás
de las “vacas sagradas” –como el nacionalismo, la justicia social, la
soberanía, la defensa de los más débiles, la promoción de la cultura y muchas
otras- siempre hay carniceros que viven de mantenerlas intocables?
¿Cuándo fue la primera vez que te percataste de que
hay personas “bien intencionadas” que hacen mucho daño porque creen que sus
buenas intenciones bastan para que suceda lo correcto?
¿Cuándo fue la primera vez que un autodenominado
filántropo te quiso estafar diciéndote que él no buscaba su beneficio sino
hacerte un favor por pura bondad?
¿Cuándo fue la primera vez que intuiste que la
pobreza es un gran negocio para quienes viven de ocuparse y preocuparse de los
“pobrecitos pobres”?
¿Cuándo fue la primera vez que viste cómo la cobardía
de los buenos es la mejor aliada de las tropelías de los malos?
¿Cuándo fue la primera vez que entendiste que un
gobierno que busca más ser querido que ser respetado termina por destrozar las
reglas del juego?