Queda claro, muy claro ya quienes son los enemigos que enfrentará Felipe
Calderón en su sexenio que está por comenzar. Lamentablemente estos enemigos no
se circunscriben al ámbito de la oposición política. Se trata de grupos que en realidad
son enemigos de la modernidad económica y la democracia liberal, que usarán
cualquier cantidad de medios (aún los más violentos) para proteger sus
intereses y defender sus “proyectos de nación”. Se trata también de enemigos de
México.
Primer
enemigo. La semana pasada fuimos testigos de atentados
por bomba que causaron varios daños materiales (por el momento ninguna
víctima). Luego vinieron las reivindicaciones de las explosiones: los mismos
grupos minoritarios (no por ello no peligrosos) organizados en guerrillas y hoy
incrustados en la pleonástica APPO. Se trata de la izquierda radical violenta y
confiscadora de la propiedad privada de los
ciudadanos, que ha estado ahí, medio en lo oscurito, pero siempre espiando por
una oportunidad para asomar su cabeza. Se trata de grupos con visión arcaica y
obsoleta del mundo que no creen que el socialismo ya cayó (afirman que es un
invento del imperialismo yanqui) como sistema político y económico. Son grupos
fundamentalistas, fanáticos de la izquierda que buscan a toda costa imponer su
proyecto colectivista, y con ello, esclavizarnos a los mexicanos. Tienen un
total desprecio por la vida humana y no les importa asesinar a quien se les
oponga. Cuando estos grupos violentos han llegado al poder en otros países, el
resultado ha sido la demolición de las instituciones democráticas (a la
democracia liberal la desprecian por considerarla invento de las clases
burguesas ligadas al imperialismo yanqui), el surgimiento de dictadores, el
asesinato de millones de personas, la supresión de las libertades políticas y
el destrozo de la economía. Estos grupos son resultado de la deficiente
educación pública mexicana que durante años ha pregonado y defendido las ideas
marxistas radicales. Estos grupos a veces se disfrazan en el día de maestros y
en la noche se ponen la capucha de guerrilleros. Son grupos que se reproducen a
través de varios maestros normalistas (usualmente en el sureste) que siembran
la semilla del odio de la lucha de clases en los niños, los cuales ya no serán
ciudadanos productivos de bien, sino que acabarán de líderes de organizaciones
como
Estos tres enemigos comparten un objetivo en común y no dudarán en
juntarse para lograrlo: evitar que México se modernice y pueda entrar al
desarrollo económico de las grandes ligas. Son grupos que desprecian la
decisión individual y la propiedad privada de las personas, de ahí que insistan
en su visión premoderna de que los problemas de México sólo serán solucionados
única y exclusivamente por el Estado. Vaya, para estos enemigos de México los individuos
no importan, sólo la colectivización forzosa a través de sindicatos y partidos,
y en el peor de los casos, a través de una dictadura estalinista.
Hay otros grupos buscadores de rentas privados y dentro del mismo estado
mexicano (como los gobernadores) que también buscan chupetear al erario, pero a
éstos se les puede combatir cambiando los incentivos perversos fiscales que hoy
predominan en el federalismo (ó feudoralismo como
diría un colega en esta página) mexicano. Estos grupos también se comportan
como parásitos, pero no los consideramos enemigos de primera línea como los
arriba mencionados.
Calderón
tendrá definitivamente que establecer la ley y el orden para detener a estos
grupos de interés. Asimismo, no debe comprar los pleitos que Fox le está
heredando con la nueva legislatura (el colmo, el Presidente Fox se la pasó
peleando con la 59 legislatura y ahora también con la número 60, que acaba de
entrar), pues ello haría que el gobierno calderonista
se entrampe en una parálisis institucional, tal como le pasó a Fox.
A
continuación enumeramos 10 acciones que podrían ayudar a Felipe Calderón para
que su sexenio se conduzca con la gobernabilidad deseada y pueda con éxito
combatir a sus enemigos, que son también los enemigos de México:
1) Imponer
desde el primer día de su sexenio la ley y el orden para parar en seco a los
enemigos de México.
2) No
comprar los pleitos de Fox con el Congreso.
3) Desarrollar
un programa efectivo de inteligencia policiaca y
militar que desactive a los grupos guerrilleros violentos (en este punto
Calderón ya declaró que hará lo conducente).
4) Propiciar
acercamientos con EU para la creación de un fideicomiso para la libertad de
América que implique recursos para aquellos países latinoamericanos que
respetan la economía de libre mercado y abrazan la democracia liberal.
5) Permitir
de una vez por todas la libre importación y
exportación de productos energéticos que ayude a disminuir el poder monopólico
de PEMEX y CFE. Esto también debilitaría el poder de los sindicatos.
6) Iniciar
un proceso de diálogo y convencimiento con los sindicalistas más abiertos para
de una vez por todas acabar con la dictadura sindical heredada de los gobiernos
priístas.
7) Proteger
los derechos de propiedad de los particulares. No debe tolerarse ningún ataque o
agresión a la casa, el coche, estación de radio o negocio de los particulares.
8) Lograr
acuerdos legislativos con un cabildeo inteligente, buscando ganar por número de
votos. Buscar consensos es una total pérdida de tiempo en la democracia
moderna.
9) Iniciar
de una vez por todas una reforma política profunda que
incluya figuras como la reelección para que la rendición de cuentas de los
políticos sea con los electores y no con las cúpulas partidistas.
10) Iniciar
una profunda reforma al sistema jurídico que reduzca de manera importante la
impunidad y la delincuencia organizada.
Las
anteriores medidas son principalmente dirigidas a lograr una gobernabilidad
óptima, que combata a los enemigos de México, pero no son suficientes para
despegar rumbo al desarrollo económico de las grandes ligas. Para ello se
requieren reformas estructurales en varios frentes de la economía, pero de no
llevarse a cabo (las medidas de gobernabilidad), francamente más lejos quedarán
las reformas pendientes (las estructurales) que modernicen al país. El éxito o
fracaso del sexenio que está por comenzar debe reconstruir el deteriorado
estado de derecho. Caro será el precio que paguemos los mexicanos si no se
instaura primero la gobernabilidad. Los enemigos de México serían los más
beneficiados. Ya veremos si Calderón tiene los tamaños.