En la vida del ser humano, hay fuerzas que acuden
para ser parte de los ingredientes que forjan sus valores, ideas, creencias lo
que, como el combustible en los motores, producen la acción humana para generar
resultados. Una de esas figuras acudiendo para pincelar mi mente liberal, se
llamó Milton Friedman, en mi opinión, el economista
más brillante de la historia.
Habiendo asistido al Tec
de Monterrey cuando el Keynesianismo aprisionaba al mundo, mi encuentro con las
ideas de esta gran mente fue superficial y muy breve. Los mercados libres,
especialmente en México, eran el demonio encarnado en un mundo secuestrado y
oprimido por los enemigos de la libertad. Cuando, a principios de los años 70,
el presidente Nixon afirmara; “ahora todos somos
Keynesianos,” solamente surgía una disidente voz, la de Milton Friedman afirmando con fortaleza: “YO NO.”
Siendo un joven banquero, a principios de los años
80 recibía yo un entrenamiento en el Bank of America de California, en esa
época el banco más grande del mundo. En una de mis incursiones mensuales a
dicha institución, los Dioses de la fortuna me bendecían cuando mi tutor, Bob Malone, me invitaba a una
conferencia impartida para la alta dirección por un economista llamado Milton Friedman.
Se iniciaba así mi romance intelectual con ese gran
hombre, que sólo terminara con su fallecimiento la semana pasada. El tema de la
conferencia, era los problemas que enfrentaban los bancos en EU ante un
desconocido fenómeno: Stagflación. Una enfermedad que
producía algo nunca visto; recesión mezclada con inflación y altos niveles del
fatal desempleo. Aun cuando los síntomas eran dolorosos y muy visibles, ante la
angustia del mundo entero no se habían identificado sus causas. Ello sería una
más de las grandes aportaciones de Milton Friedman
para barrer el Keynesianismo.
La conferencia iniciaba y, luego de resumir los
pesares económicos que los EU enfrentaban ante administración de Carter, el maestro sorprende al auditorio cuando afirma:
“Pero los verdaderos problemas de nuestros bancos no residen en este país sino
en el resto del mundo. Los cinco bancos más grandes de los EU, portan en sus carteras
préstamos superiores a su capital y reservas otorgados a países en bancarrota.”
Se produce entonces un silencio sepulcral, hasta que un valiente exclama
preguntando. “Países quebrados ¿Cómo cuales?” El maestro con su suave
contextura responde: “No tenemos que ir muy lejos, en nuestro continente
contamos con dos buenos ejemplos, Brasil y México.”
Ante lo que me pareció ya un histérico auditorio, el
maestro procede a explicar, primero, el por qué calificaba a estos países en
bancarrota y, segundo, expirando su gran sabiduría, pasaba luego a presentar el
debido tratamiento para los comatosos enfermos advirtiendo, el no seguirlo, los
condenaba a una larga pasión. Sin embargo, esto deberá ser tema para otro
escrito pero lo que puedo afirmar, es que las palabras del maestro fueron el
certero anuncio de un futuro ya asechando. Sólo quiero mencionar uno de sus
ingredientes; libertad de elegir y responsabilidad de asumir.
El WSJ afirma hay figuras públicas cuyos obituarios
pueden ser escritos con gran anticipación, pero Milton Friedman
no fue una de ellas. El economista del siglo XX, había obtenido el premio Nobel en 1976 y una de sus obras clásicas; Capitalismo y Democracia, había sido publicada hace casi 50 años. Sin embargo, habiendo fallecido
a sus 94 años, hasta sus últimos momentos permaneció activo pensando,
escribiendo y explicando cómo la economía afecta al mundo.
Odiado por todos los enemigos de la libertad, entre
otras cosas, por la publicación de otra de sus magnas obras: Historia Monetaria
de los Estados Unidos. En ella contradecía al establishment
y, con genialidad, demostraba el mito de la falla del mercado provocando la
gran depresión, exhibiendo lo que en realidad había sido uno de los clásicos
eventos de malas políticas económicas del gobierno. Cuando el FED, ya en su
papel de manipulador, en el preludio del derrumbe bursátil en 1929 provocara
una contracción de la oferta de dinero, convertía un evento financiero
manejable en una penosa catástrofe económica que cambiara el mundo.
Me honró al permitirme mantener comunicación con él
y, en 1996, recibía respuesta a una de mis cartas buscando su orientación en mi
cruzada para sembrar sus ideas en México. En mi carta, al referirme a la
historia de los EU como el modelo para México, tajantemente me responde. ”En
esta ocasión solo tengo un consejo par ti. Al hacer referencia a la historia de
los EU como el modelo, estás equivocado. A no ser que te refieras a el siglo
XIX y la primera parte del siglo XX. Porque desde 1933, los EU ha transitado hacia
la dirección que México llevó a sus extremos. El gobierno ya dispone del 50%
del ingreso nacional a través de gasto, regulaciones, mandatos y recuerda, there is not a free lunch. El mejor
ejemplo para México no lo encontrarás en EU, si realmente quieres ver mercados
libres produciendo riqueza, asómate a Hong Kong.”
En Julio del 2000, me enviaba otro comunicado
expresando: “Espero que tu optimismo en relación a esta elección sea
justificado. México tiene el potencial para convertirse en una sociedad libre y
prospera si solamente forman las debidas instituciones. Tú y otros mexicanos
que han vivido en este país, son un recurso valioso para impulsar el país hacia
esa dirección.”
Hablé con él hace unos meses para felicitarlo por el
premio establecido en su nombre por CATO, y con orgullo me informaba el ganador
había sido el ex presidente de Estonia, Mart Laar, explicándome:
“Durante los últimos diez años, el PIB de Estonia ha
crecido al 8% y su ingreso per capita alcanzó los
$16,000 dólares anuales. Un incremento de casi un 100%.” En México, la economía
crecía a menos del 4% y el ingreso per capita se
situaba en $7,000 dólares. En 1988, México lucía un ingreso doble que el de
Estonia pero hoy, se ha convertido en menos de la mitad.
Le hago otra pregunta ¿Por qué Estonia pudo y México
continúa atrapado en su pantano? Su respuesta fue tajante: “Porque Estonia, a
diferencia de México, ha conocido el dolor, la pobreza y la esclavitud bajo el
régimen comunista. Ello provocó la formación de una sociedad civil sedienta de
libertad y, armada con una repulsión hacia el abusivo estado, luchó por su
causa liberatoria.”
Le pregunto ahora ¿México tiene que llegar a sufrir
de esa forma para encontrar el camino? Silencio y luego la sentencia:
“Desafortunadamente puesto que, me parece que durante los últimos 200 años no
han aprendido la lección y la frontera con EU, no ha permitido opere la
creativa destrucción de los mercados, como sucedió en
Adiós al sabio maestro, al amigo y a un gran hombre.