11/24/2006
Competencia, subsidios y precisión
Ricardo Medina

1. El diablo está en los detalles. La Comisión Federal de Competencia debe desempeñar un papel crucial para remover obstáculos a la productividad que son, a la postre, obstáculos al crecimiento. La información precisa debe ser una de sus herramientas básicas. Sin precisión los disparos suelen ir en la dirección equivocada. Acaba de suceder con su desafortunado reporte sobre las Afores. Si en algún terreno hemos presenciado en los últimos años un éxito de la autoridad reguladora –la Comisión Nacional del Sistema del Ahorro para el Retiro, Consar- impulsando la competencia, ha sido en ese terreno: Los costos para los usuarios –comisiones- han bajado sensiblemente; los rendimientos han subido y hoy millones de trabajadores con cuentas de ahorro para el retiro tienen mayor información, más oportuna y de mayor calidad que hace cuatro años. Todo, gracias a una mayor competencia.

 

Todavía puede aumentar más la competencia y generarse con ello más beneficios. Pero un diagnóstico con metodologías erróneas hace más daño que bien.

 

2. Jorge Castañeda está publicando una serie de artículos que parten del mismo diagnóstico: Urge remover prácticas monopolísticas para crecer. Ayer, por desgracia, hizo un disparo equivocado: Incluir a Wal Mart como una más de las entidades que en México obstaculizan la competencia es una tontería monumental. Castañeda está confundiendo éxito con monopolio. A partir del ingreso de Wal Mart a México los márgenes de utilidad operativa en todo el sector han disminuido, lo que significa precios más bajos en beneficio de los consumidores.

 

La estrategia de Wal Mart es ganar la mayor participación de mercado posible, pero lo hace trasladando a los consumidores, vía precios más bajos, los beneficios logrados por mayor productividad. Así gana mercado, no promoviendo obstáculos a la competencia.

 

3. El todavía jefe del gobierno de la Ciudad de México asegura que su representante en el Consejo de Administración de Liconsa votó en contra del aumento en el precio de la leche subsidiada Liconsa. Por desgracia, Alejandro Encinas carece de credibilidad y necesitaríamos que mostrara pruebas de su afirmación para creerle.

 

La alharaca alrededor del asunto pasa por alto lo más importante, que ayer señalaba Ramón Mier en su bitácora de Internet (http://disiento.blog.com/ , ver “No era una vaca cualquiera”) y que cito porque va al corazón del asunto:

 

No tengo forma de probarlo, pero presiento que el subsidio a la leche lo único que logra es liberar parte del ingreso de las familias para comprar otras cosas distintas a la leche como refrescos, cigarros, cervezas o tonos para celular y que de ningún modo garantiza que los niños, presuntos beneficiarios del programa, reciban en realidad más o mejor leche”.

 

Ese sí es un tiro preciso, justo en el blanco.



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