1. El diablo está en los detalles.
Todavía puede aumentar más la competencia y generarse con
ello más beneficios. Pero un diagnóstico con metodologías erróneas hace más
daño que bien.
2. Jorge Castañeda está publicando una
serie de artículos que parten del mismo diagnóstico: Urge remover prácticas
monopolísticas para crecer. Ayer, por desgracia, hizo un disparo equivocado:
Incluir a Wal Mart como una
más de las entidades que en México obstaculizan la competencia es una tontería
monumental. Castañeda está confundiendo éxito con monopolio. A partir del
ingreso de Wal Mart a
México los márgenes de utilidad operativa en todo el sector han disminuido, lo
que significa precios más bajos en beneficio de los consumidores.
La estrategia de Wal Mart es ganar la mayor participación de mercado posible,
pero lo hace trasladando a los consumidores, vía precios más bajos, los beneficios
logrados por mayor productividad. Así gana mercado, no promoviendo obstáculos a
la competencia.
3. El todavía jefe del gobierno de
La alharaca alrededor del asunto pasa por alto lo más
importante, que ayer señalaba Ramón Mier en su bitácora de Internet (http://disiento.blog.com/ , ver “No era una vaca cualquiera”) y que cito
porque va al corazón del asunto:
“No tengo forma de
probarlo, pero presiento que el subsidio a la leche lo único que logra es
liberar parte del ingreso de las familias para comprar otras cosas distintas a
la leche como refrescos, cigarros, cervezas o tonos para celular y que de
ningún modo garantiza que los niños, presuntos beneficiarios del programa,
reciban en realidad más o mejor leche”.
Ese sí es un tiro preciso, justo en el blanco.