Hay quien considera que el avance del
“fundamentalismo religioso” en Estados Unidos ha ido de la mano del retorno de
posturas políticas que promueven una mayor intervención del gobierno en la vida
económica. Desde este punto de vista no sería casual ni contradictorio, por
ejemplo, que el neo-conservadurismo moral en el gobierno de George
W. Bush tenga su correlato en la reaparición del
déficit fiscal, así como en el resurgimiento de posiciones proteccionistas
contra la libre migración y el libre comercio, en ese país.
Algo similar se estaría verificando en España
con la convergencia entre nacionalistas de honda raigambre conservadora y
socialistas. A muchos les sorprenderá saber, por ejemplo, que el Partido Nacionalista Vasco, hoy visto con
benevolencia y simpatía por no pocos “izquierdistas de corazón”, es desde su
origen un partido profundamente reaccionario; su lema originario es: “Partido
Vasco de Dios y de
No nos debería extrañar este maridaje entre
conservadores de izquierda y de derecha –por encima de las visicitudes
de algunos desencuentros electorales- si recordamos las afinidades entre Stalin y Hitler, entre los ayatolas de la revolución islámica iraní y los comunistas y
decenas de ejemplos más en la historia. Mucho menos debería sorprendernos si
atendemos a la matriz común en que se fermentan los conservadurismos: El miedo
a la libertad individual y la creencia, irracional, en las bondades de una
suerte de “ingeniería social” que lo mismo sirve para planificar toda la vida
económica que para diseñar e imponer a los demás costumbres morales que, se
supone, infaliblemente conducirán a la felicidad colectiva.
En medio de este panorama de ignorancia y
confusión intelectual vale la pena releer con detenimiento el estupendo alegato
de Friederich Hayek:
Cito como despedida un párrafo de ese
brillante ensayo de Hayek: “El miedo a confiar en las
incontroladas fuerzas sociales está estrechamente relacionado con otras dos
características del conservadurismo: Su afición por las soluciones de autoridad
y su falta de comprensión acerca de las fuerzas económicas”.