Discutí ayer el contraste en las
definiciones de seguridad nacional en México y Estados Unidos y el muy distinto
diseño institucional de ambos países para cumplir con sus respectivas agendas
en este tema. Señalé también que tales diferencias pueden plantear problemas en
la relación bilateral.
¿En qué consiste la seguridad
nacional para el gobierno mexicano? Resulta útil recurrir a la definición
oficial que hace el Cisen del término, como “las acciones destinadas de manera inmediata
y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado
Mexicano, que conllevan a:
·
La protección de la nación
mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país;
·
La preservación de la
soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio;
·
El mantenimiento del
orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas de
gobierno;
·
El mantenimiento de la
unidad de las partes integrantes de
·
La defensa legítima del
Estado Mexicano respecto de otros Estados o sujetos de derecho internacional;
·
La preservación de la democracia,
fundada en el desarrollo económico, social y político del país y sus
habitantes.”
El gobierno mexicano ve amenazas
potenciales a la “integridad, estabilidad y permanencia” de la nación de dentro
y de fuera, pero no detalla quién plantea tales amagos sino hasta su agenda
operativa, a diferencia de Estados Unidos que hace explícita la “necesidad de evitar ataques terroristas” como
su objetivo.
La definición operativa de seguridad
nacional del Cisen ya incorpora el combate al
terrorismo, que nuestros vecinos perciben como su principal amenaza, y mediante
una estrecha colaboración podemos coadyuvar a evitar el acceso de potenciales
terroristas antiamericanos a México, neutralizando así el apoyo político en EU contra
nuestros inmigrantes.
Ello debe acometerse acotando con precisión
los medios específicos para lograrlo, lo que nos permitirá pedir apoyo al
gobierno norteamericano como parte de un nuevo marco binacional de seguridad para
norteamérica, que incorpore las prioridades de ambos
países, en los siguientes asuntos:
·
Combatir con mucha mayor efectividad en nuestro territorio al
crimen organizado y al narcotráfico, que representan un grave peligro para la
soberanía, la seguridad nacional y la salud pública en ambos países.
·
La urgencia de acabar de cuajo con los movimientos antisistémicos, como
·
La exigencia de denunciar y proceder a castigar de inmediato
las violaciones a las leyes y el permanente amago de violencia que plantean Andrés Manuel López Obrador y sus
aliados golpistas. Sus acciones ponen en peligro la estabilidad política del
país y, por lo tanto, constituyen una amenaza grave para la seguridad regional
de norteamérica. Reclutar el apoyo de los
aparatos de inteligencia y seguridad de
Estados Unidos permitirá, al igual que en el punto anterior, contar con mejor información
sobre las fuentes de financiamiento y apoyo político externo a este movimiento
sedicioso.
Con una agenda como la anterior se
pueden complementar las hasta ahora distintas prioridades de México y Estados
Unidos en materia de seguridad nacional y definir un programa común que resulte
más efectivo. Mañana seguiré con el tema de nuestra seguridad nacional en su
vertiente económica.