Felipe Calderón inició su gobierno con el pie
derecho: comenzó cumpliendo su palabra. ¡Bien!
Una y otra vez Calderón, siendo presidente electo,
afirmó que acudiría al Congreso de la Unión a protestar como Presidente Constitucional
de los Estados Unidos Mexicanos. La última vez que lo dijo fue pasada la
medianoche del 1 de diciembre, en su primer mensaje como presidente: “Al recibir del Presidente Vicente Fox la Oficina Presidencial
– dijo -, inicia el proceso de toma de posesión de la Presidencia de la República. Más
tarde - continuó -, me presentaré ante el Congreso de la Unión para rendir la
protesta constitucional, tal como lo establece el Artículo 87 de nuestra Carta
Magna”. Y más tarde, pese a que algunos quisieron evitarlo y muchos creyeron
que no sería posible, así lo hizo. ¡Bien!
Calderón inició su gobierno cumpliendo su palabra y,
no menos importante, cumpliendo la ley, el artículo 87 constitucional, que señala
lo siguiente: “El Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el
Congreso de la Unión
o ante la Comisión
Permanente, en los recesos de aquel, la siguiente protesta:
‘Protesto guardar y hacer guardar la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de
ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el
pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no
lo hiciere que la Nación
me lo demande’ “.
Es cierto, el 87 constitucional obliga al presidente
a tomar protesta ante el Congreso de la Unión, es decir,
ante los legisladores, no en el
Congreso de la Unión,
es decir, en las instalaciones del palacio legislativo. Sin embargo, Calderón
lo hizo ante y en el Congreso de la Unión, habiendo podido más que quienes se
empeñaron en evitar la toma de protesta en
la Cámara
de Diputados, el Frente Amplio Progresista, FAP, que en realidad es una
retaguardia angosta retrógrada, RAR, compuesta por el PRD, PT y Convergencia,
cuyo objetivo es luchar por el proyecto alternativo
de nación propuesto por López Obrador durante la pasada campaña electoral.
Abro paréntesis. Ante la relativa
facilidad con la que llegaron Calderón y Fox a la tribuna de la sede del
Congreso de la Unión,
no puedo dejar de preguntarme si las acciones emprendidas por el FAP para
evitarlo no fueron pura faramalla, actos artificiosos cuyo fin fue engañar, y
hacerlos ver ante la gente muy decididos, dispuestos a todo en su lucha a favor
del proyecto alternativo de nación propuesto por AMLO. ¿Bloquearon todas las
entradas al recinto legislativo menos aquella por la que entraron Calderón y
Fox? Y si fue pura faramalla, ¿qué hubo detrás? La faramalla, ¿estuvo
negociada? Y si así fue, ¿a cambio de qué permitieron los del FAP la entrada de
Calderón y Fox? ¿O, por el contrario, los dos panistas,
en una acción bien planeada, sorprendieron a los fapistas
y llegaron hasta la tribuna para que Calderón rindiera protesta en fondo (ante el Congreso de la Unión) y forma (en el Congreso de la Unión)? Cierro
paréntesis.
El hecho es que Calderón, al haber
protestado en fondo y forma como Presidente de la República, inició
su sexenio cumpliendo su palabra: no solamente acudió ante, sino al Congreso de
la Unión,
a protestar como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
¡Bien!