¿Cómo se explica que el dólar haya
venido cayendo en picada hasta llegar a su nivel más bajo de 1.33 dólares por
euro, una devaluación superior al 30% desde su cotización más elevada? ¿Qué
fuerzas están detrás de esta tendencia y que implicaciones tendrá para las
economías de EU y del resto del mundo?
Es importante encontrar
explicaciones para estas preguntas porque de otra manera es fácil proponer
medidas que resultan dañinas. Aludo a la siempre presente tentación de intervenir
en los mercados para “neutralizar” sus ajustes naturales o, peor aún, intentar
tener un tipo de cambio real constante.
Las monedas se mueven por
una gran cantidad de razones que incorporan lo que ocurre con la economía real.
Así, la reciente debilidad del dólar frente al euro se atribuye al elevado y
creciente desequilibrio externo de la economía de Estados Unidos, que supera ya
el 7% del PIB, mientras que su deuda neta frente al resto del mundo excede el
billón de dólares (un millón de millones).
El nivel de las monedas
también responde a movimientos en la política económica e inclusive a la
expectativa que tales ajustes ocurran. El Sistema de
Los mercados también incorporan
información no mensurable con precisión, como el resultado de las más recientes
encuestas sobre la confianza de los consumidores alemanes respecto a su futuro,
que alcanzaron su nivel más elevado en un lustro.
Para complicar la
historia aún más todo indica que el crecimiento de la economía norteamericana está
debilitándose, de acuerdo al último Economic Outlook
publicado por
Lo anterior deja al Fed en una situación compleja porque la depreciación de su
moneda implicará mayor presión inflacionaria, empezando por los precios de las
importaciones denominadas en euros, libras esterlinas y otras monedas que se han
apreciado frente al dólar, por lo que no puede empezar a bajar de nuevo las
tasas de interés como lo demandaría el objetivo de evitar una recesión.
Hay que hacer notar,
empero, que los desequilibrios que muestra la economía de EU son completamente
atípicos a los que ocurren en el resto de los países, pues el poder saldar su
déficit en cuenta corriente con su propio papel, ya sea en forma de billetes de
banco o de bonos del Tesoro, no lo tiene nadie más.
Esta ventaja única de EU
se complementa con un apetito sin límite, según parece, de muchos países que
ahorran en dólares y compran instrumentos denominados en esa moneda. Sólo las
reservas de China, Taiwán y Hong Kong
sumarán a final del año 1.5 billones (1,500,000,000,000)
de dólares.
La caída en la cotización
de la moneda verde representa una grave pérdida de capital para quien tiene
concentrados sus ahorros y reservas en dólares, sobre todo en la eventualidad
que decidieran diversificar sus carteras, concretar sus pérdidas y remplazar
parcialmente sus dólares con otras divisas.
La otra parte de esta
historia le tocará protagonizarla al nuevo Congreso de EU que tomará posesión
en enero bajo la batuta de los demócratas, cuyas proclividades proteccionistas
son bien conocidas. Seguramente le pondrán una enorme presión a China para que
permita la apreciación de su moneda con la amenaza de imponerle altas tarifas a
sus exportaciones, en caso de no hacerlo.
Y toda esta situación, ¿cómo
afectará a la economía mexicana? Eso lo discutiré mañana.