En
columnas anteriores, señalamos que de las 5 causas de accidentes de tránsito mortales
(ATM) que identificamos, 3 son responsabilidad directa del
Estado y gobierno, y 2, de los conductores; que en lugar de atacar todas las
causas, el gobierno desatiende las de su responsabilidad, pero carga la mano
contra el conductor; que un buen ejemplo es el proyecto de reforma a
Asimetría de poder. Este
proyecto tipifica la peligrosa asimetría de poder que existe entre gobernantes
y gobernados. Las causas principales de los accidentes —insuficiencia de vías
(carreteras y carriles), más el pésimo diseño y mal estado de las carreteras—
son responsabilidad de los gobernantes, pero para ellos no hay castigo. Si se
pretende castigar severamente al conductor por acciones que pueden desembocar
en ATM, ¿cuánto debería ser el castigo para los diferentes funcionarios
gubernamentales que, por desatender las causas que son de su responsabilidad, provocan
aún más ATM? ¿Qué tal:
§
20
años de cárcel para todos los gobernantes involucrados en el
desvío, hacia otros usos, de los impuestos recaudados para atender las carreteras.
§
¢10.000, a la ministra, por cada hueco en las rutas principales.
§
¢10 millones, a cada ingeniero involucrado en
el pésimo diseño de los accesos a las vías principales.
§
15
años de cárcel, a la ministra y los ingenieros, por el mal
diseño de una carretera?
Corrupción policial. Otro
aspecto de esta autoritaria e insensata propuesta de reforma a
Cada vez
que un individuo se encuentre ante la disyuntiva de pagar una multa de ¢364.000
al CONAVI días o meses después o pagar ¢10.000 en el sitio y olvidarse del
asunto, optará, racionalmente, por lo segundo. Por otra parte, los policías
tendrán un estímulo para cazar a más “infractores” y cobrar las multas ahí
mismo, claro, con un buen descuento.
Todo esto, que es producto de una infeliz iniciativa, irá en desmedro de la fibra moral de la sociedad. Un efecto secundario que no se debe ignorar.