12/11/2006
Lo que mal empieza, ¿cómo acaba?
Arturo Damm

Ernesto Zedillo le heredó a Vicente Fox una deuda externa neta de 77 mil 661 millones de dólares, pasivos que, al cierre de octubre pasado, sumaron 53 mil 224 millones, lo cual dio como resultado una reducción, de la deuda del gobierno denominada en dólares, de 24 mil 437 millones, equivalente al 31.5 por ciento, apuntando todo ello en la dirección correcta.

 

En materia de deuda interna, la denominada en pesos, Fox heredó de Zedillo pasivos por 573 mil 788 millones, mismos que, al cierre de octubre, alcanzaron 1 billón 335 mil 769 millones de pesos, lo cual representa un incremento de 761 mil 981 millones, aumento que equivale al 132.8 por ciento, apuntando todo ello en la dirección incorrecta. Preocupa, uno, el ritmo al que ha venido creciendo la deuda interna del gobierno (22 por ciento, en promedio anual, durante los últimos seis años) y, dos, el monto que ha alcanzado (1.3 billones de pesos, es decir, 1.3 millones de millones).

 

Evidentemente que si la deuda externa se redujo 31.5 por ciento, y la interna aumentó 132.8 puntos porcentuales, la deuda total del gobierno se incrementó, lo cual apunta en la dirección equivocada. Medida en pesos, la deuda total (interna más externa) del gobierno, en noviembre del 2000 (último mes de la administración zedillista) sumó 1 billón 327 mil 100 millones de pesos; en octubre pasado (penúltimo mes del gobierno foxista; las cifras de noviembre todavía no las conocemos), la suma alcanzó 1 billón 915 mil 495 millones de pesos, teniéndose así un incremento en la deuda total del gobierno de 588 mil 278 millones de pesos, equivalente al 44.3 por ciento.

 

En materia de deuda gubernamental, dado el ritmo al que ha venido creciendo, así como el monto que ha alcanzado, lo único aceptable es su reducción, de tal manera que el reto de la actual administración es, primero, mantener la tendencia a la baja en la deuda externa y, segundo, iniciar la reducción de la deuda interna para que, dentro de seis años, la deuda total del gobierno sea menor de la que es hoy. ¿Que para conseguirlo el gobierno debe recaudar más, cobrándole impuestos a quienes no los pagan, al mismo tiempo que debe gastar menos, dejando de hacer tareas que no le corresponden? Sí, claro que sí, y eso, ¡precisamente eso!, es lo que un gobierno responsable y comprometido con la estabilidad debe hacer.

 

Al respecto, en el marco de la Iniciativa de Ley de Ingresos para el 2007, ¿qué ha propuesto el Ejecutivo Federal? En primer lugar, y cito, “un desendeudamiento externo neto (...) de al menos 500 millones de dólares”, lo cual apunta en la dirección correcta. En segundo término “un monto de endeudamiento interno neto (...) por 240 Mmp”, que no son otra cosa más miles de millones de pesos, lo cual apunta en la dirección equivocada: si los legisladores aprueban ese endeudamiento, nada más durante el primer año de la administración calderonista la deuda interna neta habrá aumentado 18 por ciento. Suponiendo que, en promedio, ese sea el porcentaje al que aumente, a todo lo largo del sexenio, la deuda interna, dentro de seis años la misma habrá crecido 170 por ciento y alcanzado la cifra de 3 billones 606 mil 576 millones de pesos. ¿Cuánto tiempo más será sostenible esta situación, tanto por el lado del crecimiento, como del monto, de la deuda interna neta del gobierno?

 

Por lo pronto allí está la propuesta del Ejecutivo. Falta ver qué disponen los legisladores.



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