Termino hoy esta breve serie de
nueve Aquelarres Económicos sobre esa
plaga que obstaculiza un más acelerado y equitativo proceso de crecimiento de
la economía mexicana, que es la falta de competencia que afecta a muchos de sus
mercados de productos y servicios.
El ámbito cubierto dista mucho de
ser exhaustivo, pues no mencioné el grave caso de los monopolios
gubernamentales, sobre todo en el sector energético. Pemex
y las empresas eléctricas son un claro ejemplo de exceso de personal,
ineficiencia, subsidios cruzados y sindicatos todopoderosos.
Las posibilidades políticas de hacer
los cambios que permitan la competencia en este sector crucial para el futuro
de México, son remotas por lo pronto, por lo que tendremos que contentarnos con
la llegada o permanencia de competentes funcionarios en PEMEX y CFE.
En el caso de PEMEX hay que recordar
que contribuye con el 6% del PIB a los ingresos federales –la tercera parte del
total- por lo que en ausencia de una reforma fiscal y con los niveles
productivos de Cantarell, su principal campo, cayendo
en picada, es indispensable encontrar nuevos yacimientos.
El problema planteado por los
monopolios de gobierno va mucho más allá de los que caracterizan a estas
empresas. El caso de la educación pública es particularmente grave pues el
sindicato de maestros constituye un obstáculo formidable para alcanzar niveles
educativos apropiados.
Me queda clara la contribución
decisiva de Elba Esther Gordillo para la victoria de Felipe Calderón, que es algo que hay
que reconocerle y mucho. Pero, ¿será posible trabajar con ella en mejorar
planes educativos en los que los maestros estén sujetos a más efectivos
controles de calidad de sus labores?
Es indudable que una reforma laboral
que ataque los poderes omnímodos de los líderes sindicales, debe tener un lugar
elevado en la agenda del actual gobierno pues las estructuras corporativas
anticompetitivas que caracterizan a los sindicatos son otro obstáculo notable
para elevar la eficiencia económica.
En todos los casos aludidos en los
que no se da una sana competencia entre empresas o trabajadores, se han
generado enormes intereses económicos que hacen mucho más difícil combatir a
los monopolios y otras estructuras e instituciones que se oponen al acceso de
nuevos participantes en los mercados.
Estas grandes fortunas han logrado
neutralizar a las instituciones encargadas de procurar la competencia, como lo
demuestra el estudio realizado por el Banco Mundial La trampa de la desigualdad y sus vínculos con el bajo crecimiento de
México, presentado el mes pasado.
En él se concluye que “un sistema
judicial débil” resultó esencial para derrotar a
El estudio citado también descubrió una
estrecha correlación entre las empresas que evitaron la acción de
El estudio del Banco Mundial no le
pone número a la contribución de las estructuras anticompetitivas que
prevalecen en México al menor crecimiento de su economía y de su
competitividad, pero concluye que son la causa principal del relativo estancamiento.
Con la venia de Quevedo,
En esta
empobrecida e infeliz tierra
Dónde a toda
competencia destierra
El
monopolio se defiende gallardo y fiero
Poderoso
caballero
Es don Dinero
Estimado lector, tomaré unos días de
descanso y espero regresar con renovados bríos el 8 de enero próximo, si no me
topo en el camino con algún monopolista ofendido.