El doctor Gerardo Esquivel,
del Colegio de México, o alguien que firma con su nombre, dice que mis datos
sobre los
salarios en la UNAM, publicados en este mismo sitio, son erróneos y que no
debo escribir sobre asuntos que desconozco (supongo que el doctor dictamina, en
su infinita sabiduría, quién sabe y quién no sobre tales o cuales materias, ya
me lo imagino de gran censor en un desdichado gobierno de su amigo Andrés López
Hablador).
Le he respondido al doctor Esquivel,
o a su imitador, que si los datos que publiqué no corresponden a la realidad,
entonces la página de Internet de la misma UNAM, en un apartado que
pomposamente se llama “transparencia” nos está tomando el pelo; está mintiendo.
Eso sería mucho más grave.
Mostrando una gran inteligencia –es sarcasmo- el
doctor Esquivel, o su fantasma, me replica diciendo
que lo que se informa en esa página de Internet se trata de “sueldos base” que
no corresponden a lo efectivamente percibido. Pues qué bueno, pero en ninguna
parte de la ¡transparente! información de
Y hay además otras cloacas que el doctor Esquivel –o algún epígono digital que se oculta con ese
nombre- está destapando sin darse cuenta: Si eso son sólo sueldos base ¿cuánto
gana en realidad el Rector?, ¿más que el Presidente de
Y falta lo último: Si el doctor Esquivel
–o su espectro- sabe cuánto gana cada cual en
Ojalá el doctorcito –o su fantasmita– siga enojándose con mis opiniones y contestando
con la misma inteligencia (es sarcasmo, de nuevo, don Gerardo, no se emocione),
para que sigamos enterándonos –así sea indirectamente- de algunos de los muchos
pecados privados de esa universidad pública. No dudo que él sepa mucho mejor
que yo de qué lado masca la iguana en