El gobierno de Calderón inició con
acciones en contra del narcotráfico: primero fue
Uno. Consumir drogas, ¿es una acción
delictiva por su propia naturaleza?
No, es una acción dañina para la salud, que puede llegar a ser mortal, pero no
es, de ninguna manera, una acción delictiva por
su propia naturaleza.
Dos. ¿Cuáles son las acciones delictivas por su propia naturaleza? Las que
atentan contra la vida, la integridad física, la libertad y la propiedad de los
demás. El que una persona consuma drogas, además de atentar contra su salud y
su vida, ¿atenta contra la vida, la integridad física, la libertad y la
propiedad de alguien más? No.
Tres. ¿Qué debe hacer el gobierno?
Prohibir que nos hagamos daño unos a otros (garantizar la seguridad contra la
delincuencia) y, en caso de que la prohibición no surta efecto, castigar a
quien dañe a terceros (impartir justicia, que consiste, no tanto en castigar al
delincuente, sino en resarcir a la víctima del delito)
Cuatro. Desafortunadamente los gobiernos
no se limitan a garantizar la seguridad contra la delincuencia, y a impartir
justicia, pretendiendo ser desde ángeles de la guarda, que nos preservan de
todo mal, hasta hadas madrinas, que nos conceden todos los bienes. El gobierno ángel de la guarda pretende evitar que
nos hagamos daño a nosotros mismos, y para ello prohíbe, entre otras cosas, el
consumo de drogas, declarando que esa acción es delictiva, siendo que, por su
propia naturaleza, no lo es.
Cinco. ¿Qué tenemos? En primer lugar un
abuso, que viola la libertad del individuo y, en segundo término, una consecuencia
inevitable, el narcotráfico, que atenta, con su poder armado, pero todavía más
grave, con su enorme poder corruptor ($$$$$), contra el Estado, sus gobierno y
sus leyes.
Seis. ¿Cuál es el resultado? Muchos
muertos y más corruptos. ¿Por qué? Porque el gobierno no se limita a prohibir
que nos hagamos daño unos a otros, prohibiendo, además, que nos hagamos daño a
nosotros mismos, prohibición que siempre termina en estrepitosos fracasos, tal
y como lo estamos viendo en el caso del consumo de drogas.
Por más dañino que sea, el consumo de
drogas no es una acción delictiva por su propia naturaleza, razón por la cual
el gobierno no debe prohibirla, prohibición que da origen al narcotráfico, sin
olvidar que quien que se ha convertido en una amenaza para el gobierno no es el
drogadicto, sino el narcotraficante, con su poder armado y, lo peor, su enorme
poder corruptor. ¿Cómo terminar con esto último? Legalizando y reglamentando el
consumo de drogas, tal y como lo están muchos otros consumos igualmente dañinos
para la salud. Insisto: no es el mayor de los bienes, pero sí el menor de los
males.
Por último la aclaración de cajón: no
estoy a favor del consumo de drogas, pero sí de la libertad, aún en los casos
en los cuales la persona la usa para atentar contra sí misma.