1/16/2007
Bajos precios ¿con controles o competencia e información?
Luis Pazos

Durante la mayor parte de la historia de la civilización, la mayoría de los gobernantes pensó que mediante el control de precios podían evitar que éstos subieran y así beneficiar a los más pobres. Desde los inicios de la civilización hay ejemplos de legislaciones que trataron infructuosamente, como es el caso del Código de Hammurabi (1760 a.C.), de evitar por decreto el aumento de precios.

 

En el siglo pasado el control de precios fue una política muy generalizada y más en los países con economías centralmente planificadas. Los resultados fueron la escasez, el racionamiento, las colas y la necesidad de que el gobierno subsidiara los productos con precios controlados. Los controles de precios generaron déficit en las finanzas públicas, los que tuvieron que ser enfrentados con endeudamientos o impresión de billetes.

 

La inflación, causa principal del aumento generalizado de los precios el siglo pasado, fue desatada en muchos países, paradójicamente, por las políticas de controles de precios, que terminaron convirtiendo al gobierno en productor, importador y distribuidor, con grandes pérdidas, de los productos con precios controlados.

 

Los controles de precios a largo plazo se traducen en un mayor aumento de precios. Actualmente ya casi ningún economista que conozca algo de la historia y de las leyes económicas, se atreve a recomendar los controles de precios. Aunque sí hay formas mediante las cuales los gobernantes y legisladores pueden influir para que los precios disminuyan. El camino es fomentar la competencia e informar a los consumidores de las diversas opciones en el mercado.

 

En la medida en que entran más actores a un mercado a ofrecer un producto o servicio, el precio de éstos tenderá a bajar; pero para tener una competencia menos imperfecta es necesario una mayor información entre los consumidores de las condiciones del mercado.

 

Si un gobierno quiere que los precios se reduzcan en un sector, debe reducir los costos de entrada a los oferentes en ese sector de la producción y bajar los llamados costos de información, mediante leyes claras, sencillas y la difusión de las opciones existentes.



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