La educación normal se dedica a formar a los docentes que educarán a los niños de preescolar, primarias y secundarias. Es la educación más importante de un país pues forma a los formadores, a los que desarrollarán el carácter de los futuros ciudadanos. De ellos depende que los niños se conviertan en mentes despiertas para ser los futuros hombres de ciencia, los grandes empresarios, a los exitosos agricultores y ganaderos, a los destacados deportistas; pero si no tenemos un buen sistema de educación normal, estaremos formando alumnos mediocres que no saben sumar, no saben hablar, que difícilmente escriben un reporte, alumnos que solo se disponen a recibir órdenes pues así se les educó, para ser burócratas, empleados, subordinados a un patrón. Estaremos desperdiciando el talento de millones de mexicanos.
Está claro que debemos asumir la tarea de formar niños y jóvenes con carácter, que sueñen con grandes ideales, que estén dispuestos a dar hasta el último aliento por lograr sus anhelos. Pero para esto necesitamos profesores de nuevo tipo y son las escuelas normales las que deben asumir la terea de formar a estos nuevos profesores.
La triste noticia es que estos niños, emprendedores es imposible que se formen en el sistema educativo actual, porque los profesores no tienen este espíritu, fueron formados en las viejas escuelas normales que son opuestas a esta ideología. Las escuelas normales del gobierno, la educación oficial está impedida e imposibilitada para formar a la nueva generación que México necesita y debemos tener el valor de reconocerlo. Construimos mal el edificio y ahora la tarea es crear uno nuevo.
La preocupación por tener buenos profesores que formen buenos profesores no es nueva. Los primeros ciudadanos preocupados en formar profesores no provenían del gobierno sino del sector privado. Hemos cometido terribles errores en cuanto a la educación normal y en parte eso explica el desastre educativo que tenemos en México.
ERRORES EN EL SISTEMA DE ESCUELAS NORMALES
Monopolio estatal de la educación normal. El Estado intervino inadecuadamente en esta actividad y se cometió el primer error: Dejar en manos del Estado la educación normal. ¿Con qué fundamento se pensó que los hombres que llegaban al poder, a veces por métodos inconfesables, eran los más idóneos para administrar, dirigir y controlar la educación normal? No existen razones válidas, pero el gobernante, por ganar votos, ofreció construir normales y la gente lo vio bien. No sabían que estaban sentando las bases para la destrucción de los ciudadanos. Prácticamente se desterró al sector privado de esta actividad pues, por Constitución, solo el Estado tiene facultades para fundar, controlar y supervisar escuelas normales. Un error garrafal.
Subsidio directo. Quiere decir que el gobierno prometió entregar directamente los recursos a la institución, pagar los sueldos de los profesores, aportar dinero para mantenimiento del inmueble o gasto de laboratorios, entre otros. Debido a este subsidio directo se han burocratizado las escuelas, los profesores y trabajadores. Este subsidio ha generado corrupción, lucha por el poder, mafias depredadoras y un sindicalismo parasitario.
Selección de alumnos. ¿Qué criterios se aplican de tal forma que ingresan los que no deben y se quedan fuera muchos que tienen vocación? Por el mal sistema de selección muchos alumnos se transforman en luchadores antisociales, toman escuelas, queman camiones, se hacen guerrilleros o entran a la delincuencia organizada. Es necesario cambiar el sistema de selección. La decisión de ingreso debería ser del propio alumno y no de un examen, ni por decisión de una autoridad.
Educación gratuita. El cuarto error consiste en el precio cero por estudiar en una normal, es decir, la educación gratuita. Es un sistema que atrae a muchos simplemente porque no les cuesta y si a eso le agregamos que se les pague por ingresar a la normal y se les alimente gratis y hasta habitación gratis, todo esto hace que se distorsione la demanda. Se debe eliminar la gratuidad. Los profesores y alumnos de las normales deben comprender que no hay nada gratis en esta vida y que lo que yo no pago, otro lo pagará.
Empleo garantizado en el gobierno. Los egresados salen con plaza segura, sueldo seguro con todas las prestaciones que ello implica. Parece algo bueno, pero genera profesores con zona de confort, adversos a cualquier cambio y como ganan igual si se esfuerzan o no, terminan por dar su menor esfuerzo.
Adoctrinamiento uniforme. Los planes y programas están centralizados por una oficina de la Secretaria de Educación Pública y se imponen a las escuelas sin importar que desarrollen sus actividades en las playas o en las montañas. Se uniformiza a todos los alumnos con la visión del Estado y por tanto, se pierde toda diversidad que podrían aportar los profesores según el ambiente donde se desarrollan. Es una pérdida de talentos enorme pues el profesor debe aplicar planes y programas atrasados, que tienen décadas sin cambios, cuando el mundo ya no es el mismo. La actualización de estos planes puede llevar muchos años en cambiarse y normalmente se impone otro plan que conduce a un nuevo fracaso. Fracasan porque es imposible que una oficina burocrática pueda tener toda la información de las novedades educativas y las necesidades académicas de la población.
Trincheras de la izquierda. Las escuelas normales oficiales, son del gobierno, pero para efectos prácticos, son “tierra de nadie”. Esto ha generado que grupos radicales se posesionen de ellas y las utilicen como trincheras de lucha contra el mismo gobierno.
Adoctrinamiento marxista. La ideología que ha penetrado en las escuelas normales es de izquierda marxista, es decir, es una ideología anticapitalista. Por lo tanto, no tienen interés en desarrollar una economía competitiva, productiva y globalizada. Más bien aspiran a un sistema donde el gobierno controle todo como se hacía en la Unión Soviética.
Debería estar claro que la educación normal necesita urgentemente reformas profundas, sobre todo porque tiene que ver con más del 80% de los educandos activos y con toda la población de México. ¿Cuáles son las reformas necesarias?
Reformas a las escuelas normales
El gobierno debe dar total autonomía para que cada plantel determine sus planes y programas de estudio. La SEP no debe intervenir en absoluto. Es necesario eliminar esa arrogancia del funcionario del Estado que cree que tiene la capacidad de dictar la educación que merece la gente.
El gobierno no debe dar subsidios a las escuelas normales. Estas escuelas deben vivir y desarrollarse de lo que paguen los alumnos por concepto de colegiaturas y venta de otros servicios. Así logra tener un parámetro que evalúe y califique el trabajo académico.
Las escuelas normales deben recibir a todos los alumnos que se sientan con vocación docente. Basta con pedir certificado de preparatoria. Sería bueno eliminar el examen de ingreso.
Las escuelas normales deben vivir del pago de colegiaturas que realizan los alumnos y de ingresos propios que sean capaces de generar.
El gobierno puede acordar con un banco comercial para hacer sujetos de crédito a todos los alumnos que no tengan recursos y deseen formarse en las escuelas normales. El financiamiento puede ser para pagar la colegiatura y para todos los gastos que requiera hacer el alumno, incluyendo alimentación, transportes, libros, viajes, etc. Cuando se haya graduado el normalista empezaría a pagar con plazo de hasta 20 años. En su caso, se puede formar un nuevo banco utilizando los recursos que hoy el gobierno destina a estas escuelas. De esta forma, no habrá ningún alumno que ponga de pretexto la falta de recursos para no estudiar.
Los profesores y directivos de las escuelas normales son los más indicados para formar planes de estudio actualizados a fin de que los alumnos salgan mejor preparados.
Las escuelas normales deben venderse a los propios profesores que allí laboran. Esta posesión haría que los mismos docentes e investigadores tengan interés en preservar el plantel y mejorarlo cada día. Además, cambiando su status de empleado a propietario de la escuela les hace tener a los docentes otra visión más apropiada sobre la formación de los alumnos. Los profesores pueden comprar las escuelas con las liquidaciones que obtengan del gobierno y con crédito bancario si no cubren la totalidad del valor del inmueble.
Es necesario cambiar la filosofía de las escuelas normales. No puede seguir con esa doctrina marxista socialista que sigue creyendo en un mundo totalmente controlado por el Estado. Los fracasos de la URSS, Cuba, Corea del Norte y hoy Venezuela deben ser suficientes para abandonar ese camino. Por otro lado, las experiencias dicen que los pueblos prosperan allí donde los individuos gozan de toda la libertad para hacer sus negocios, fundar empresas, producir, exportar o importar nuevas tecnologías, es en el capitalismo donde se enriquecen los pueblos. Y esto se debe reflejar en la educación normal, en los formadores de formadores. La ideología del capitalismo es la que debe estar presente en las escuelas normales.
El gobierno debe dar todas las facilidades posibles para que se formen nuevas escuelas normales privadas. A una persona o grupo, el gobierno le puede apoyar poniéndolos en contacto con bancos u otras instituciones financieras para que les ayuden a fundar nuevas escuelas normales.
El gobierno debe facilitar para que instituciones privadas de otros países penetren en el campo de la educación normal en México. La competencia entre instituciones normales nacionales y extranjeras hará que la calidad se incremente de forma rápida y eficiente.
Los alumnos deben ser formados para que sean emprendedores y pongan sus propias escuelas cuando terminen sus carreras. Estos alumnos que ahora van a ser empresarios profesionales de la educación, serán los formadores de una nueva y mejor generación de mexicanos emprendedores.
En la formación de los nuevos profesores se le debe dar primordial importancia al aprendizaje del inglés, de tal forma que al concluir la educación básica el alumno domine esta lengua, como si fuera su idioma nativo. Así podrá estar en condiciones de integrarse y competir exitosamente en una economía globalizada.
Con estas políticas se logrará que todos los jóvenes que verdaderamente deseen dedicar su vida a la formación de los niños y jóvenes lo puedan hacer, sin pretexto alguno.
Se logrará que haya exactamente el número de escuelas que debe haber. Es decir, se empata la oferta con la demanda.
Ésta es una propuesta justa pues el propio alumno costea sus gastos, mismos que pagará a futuro. Así se resuelve un problema de justicia que se arrastraba con las viejas y actuales escuelas normales donde unos pagaban la fiesta y no se les deja entrar y otros disfrutaban la fiesta sin nunca pagarla.
De llevarse a cabo esta propuesta se formará un nuevo tipo de docente que estará en condiciones de formar a los nuevos mexicanos, emprendedores y exitosos, y sobre todo en armonía con el desarrollo del país, para bien de toda la nación.