10/23/2006
Manuel Espino: ¿Estúpido o traidor?
Juan Pablo Roiz

No exageran quienes dicen que uno de los principales dolores de cabeza para el presidente Felipe Calderón será Manuel Espino.

 

Ninguno de los líderes formales de los tres partidos principales –PRI, PRD, PAN- se caracteriza por su carisma y competencia, pero Manuel Espino les gana ampliamente a sus colegas Mariano Palacios y Leonel Cota en el concurso de las incompetencias, las incoherencias, las deslealtades, el afán de notoriedad y la ideología trasnochada.

 

La memoria de la opinión pública suele ser frágil, pero no hay que escudriñar muy lejos en el tiempo para recordar a Manuel Espino presumiendo que él y sólo él había forjado, dirigido, cultivado y alentado la carrera política del que a la postre resultaría el más notorio –no el único- de los traidores al gobierno de Vicente Fox. Sí, el 30 de julio de 2003, en una conferencia de prensa en la sede del PAN en Monterrey, Manuel Espino presumía:

 

"Yo no diría que Alfonso es el superasesor. Alfonso Durazo es un hombre que no hace labor de pasillo en Los Pinos, hace operación política que da resultados; y lo digo con convicción, porque lo conozco profundamente. Casi podría decir, con riesgo de ser jactancioso, que si hay un panista que conoce a Alfonso Durazo Montaño es su servidor".


"Lo conozco de años atrás. Yo le insistí en que se afiliara al PAN. Alfonso se retiró del PRI desde 1994, después de la muerte de Luis Donaldo Colosio. Fue a sugerencia de un servidor que formalizó su renuncia, si mal no recuerdo, en mayo del 2000".


"Yo lo estaba invitando a que se incorporara a la campaña de Vicente Fox. Fui yo quien le pedí en aquel tiempo a Vicente Fox, por conducto de Rodolfo Elizondo, que se encontrara con Alfonso Durazo, que estaba dispuesto a apoyar. Sin embargo, por conveniencia política de ese momento consideramos que ya era conveniente (sic) que se formalizara por escrito la renuncia de Alfonso al PRI".


"Desde su incorporación al equipo de campaña de Vicente Fox, Alfonso Durazo comenzó a demostrar su capacidad de trabajo, su capacidad de aportar a un proyecto. Desde entonces se estableció una relación de lealtad entre Vicente Fox y Alfonso Durazo".

 

"Tiempo después, cuando se consideró conveniente y también a insistencia de un servidor, Alfonso Durazo Montaño se afilió al PAN, se hizo panista. Que provenga del PRI, eso no me dice nada. Yo he traído al PAN no a pocos, a muchos, que han estado en el PRI y me siento orgulloso del panismo de ellos".

 

Sería interesante que alguien le preguntase hoy al señor Espino qué se siente haber introducido al círculo más cercano del primer Presidente de la República panista a un traidor de la calaña de Alfonso Durazo. ¿Fue estupidez  natural de Espino hacerle ese daño a Fox y sobre todo al país o fue un plan fríamente calculado?

 

Nótese de paso la apabullante humildad de este político que suele hacer ostentación de su fe religiosa: “Yo hice…”, “un servidor logró…”, “Yo promoví…”, “Yo he traído…”, “Yo conozco mejor que nadie…”.

 

El historial de metidas de pata de Manuel Espino es impresionante: Apoyó descaradamente a Santiago Creel en la contienda interna del PAN para definir su candidato a la Presidencia –echando por la borda cualquier viso de imparcialidad-; se refirió despectivamente a Felipe Calderón –“un chaparrito de lentes”- cuando éste ya era el candidato del PAN a la Presidencia; estorbó al máximo la campaña de Calderón; mostró su mezquindad y falta de inteligencia al empeñarse en poner a sus incondicionales como líderes del PAN en la Cámara de Diputados y en el Senado, poniéndole piedritas en el camino al Presidente Calderón; pretende modificar los estatutos del PAN para hacerlo una especie de partido de Estado como lo fue el PRI; botó todo en el momento más álgido de la crisis poselectoral para irse a hacer turismo religioso a España…

 

Una de las más recientes muestras de torpeza política y deslealtad que ha dado este sonorense mareado por la política y el afán de figurar, fue asegurar que el Presidente Vicente Fox se equivocó al intentar el desafuero de López Obrador y que él, Espino, el astuto y previsor político, el arquetipo de la sagacidad y la inteligencia políticas, se lo advirtió claramente al Presidente Fox y le dijo que con él, con el grande y único Espino, no contaran…

 

Con esta basura política tendrá que lidiar el próximo Presidente Calderón a menos que los panistas se espabilen y recuperen su partido, hoy en manos de un torpe ultraderechista –más con talante de vanidoso cruzado religioso que con dotes de político responsable y moderno-, para volverlo a la senda de la libertad y la responsabilidad que Manuel Gómez Morín, su fundador, imaginó para esa agrupación política.

 

Con Espino al frente –cometiendo torpezas a cada paso- el PAN, que alguna vez fue el partido más liberal de México, puede convertirse en la más pesada losa reaccionaria que estorbe al gobierno de Felipe Calderón.

 

Espino, ¿traidor o estúpido? Tal vez ambas.



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