Los
problemas de PEMEX se han convertido en un agravio para todos los mexicanos, la
promesa de riqueza petrolera se ha convertido en la pesadilla para el
consumidor, para los contribuyentes, para los trabajadores y hasta para la
nación en su conjunto, de esta forma PEMEX se ha transformado en un espejo de
los problemas de México.
Cuando hago
un recuento de las notas periodísticas respecto a PEMEX poco podemos encontrar
que tenga un contenido positivo, por ejemplo, la semana pasada PEMEX y
Pero la relevancia
de los hechos en PEMEX es muy importante para el imaginario colectivo y los escándalos
es lo que hace que la empresa sea indefendible desde el punto de vista técnico,
ético o de competencia. Es un monopolio plagado de irregularidades, corrupción,
sindicatos mafiosos, empresas que actúan al margen de la ley, pero eso sí ríos
de dinero para la federación y para los estados que por la información de la
que se dispone pues parece que no ha sido empleado en las mejores alternativas,
económicamente hablando. Para muestra basta con ver un estadio en Chihuahua o
el aumento del gasto público mientras que la inversión en PEMEX que por llegar
a montos históricos no deja de ser ridícula en comparación con la de otras
empresas del sector.
Es pues el
momento de decidir qué hacer con una empresa que no sólo no es nuestra sino de
unos cuantos, que además nos sale muy cara, es inviable en su actual esquema de
operación, para colmo le resta competitividad al país al provocar que nuestros energéticos
sean caros, de mala calidad y para colmo nos los den incompletos, es decir
pagamos un precio sombra por ellos; además de que distorsiona los precios de
toda nuestra economía pues al ser tan importante para la recaudación del país
el precio es fijado por las autoridades, no de PEMEX sino de Hacienda, y no por
las razones de oferta y demanda.
Sin embargo,
el romanticismo nacionalista de Perredistas y Priístas
impide siquiera discutir una reforma para el sector, pero también muchos panistas se han contagiado de esta idea o simplemente
tienen miedo de provocar a las fuerzas de un sindicato todopoderoso y corrupto
o la beligerancia y combatividad de los militantes de los partidos de
oposición. Mientras tanto la empresa cada año pierde valor en el tiempo por más
y que tenga ingreso récord, pierde presencia internacional, pierde
oportunidades de inversión, pierde reservas y cada día nos queda más claro de
que no podemos seguir dependiendo fiscalmente del petróleo, pero nada se hace
por la alta politización del tema. Esto demuestra la ineficiencia de nuestro
sistema político de toma de decisiones y la postración de los mexicanos ante
los designios de los políticos que se resisten a usar la lógica económica o administrativa
para definir el futuro del país.