10/23/2006
Desastre energético
Juan Carlos Leal

Los problemas de PEMEX se han convertido en un agravio para todos los mexicanos, la promesa de riqueza petrolera se ha convertido en la pesadilla para el consumidor, para los contribuyentes, para los trabajadores y hasta para la nación en su conjunto, de esta forma PEMEX se ha transformado en un espejo de los problemas de México.

 

Cuando hago un recuento de las notas periodísticas respecto a PEMEX poco podemos encontrar que tenga un contenido positivo, por ejemplo, la semana pasada PEMEX y la Semarnat salieron a hacer el anuncio de una nueva gasolina para la ciudades contaminadas baja en azufre, lo que representa beneficio en términos ambientales para un gran grupo de población, pero muchas notas pusieron el acento en lo que los periodistas ven como problemas y expresaron sus preocupaciones por el lado del precio del nuevo combustible. Segundo, de nuevo se mostraron preocupados porque esta gasolina no se puede fabricar en México, debe ser importada. Tercero, el anuncio no quitó el dedo del renglón en la desconfianza hacia los gasolineros porque sirven litros incompletos, es decir hasta las buenas noticias son motivo de recelo cuando se trata de PEMEX, la empresa de todos los mexicanos, según reza en la mentalidad de los políticos nacionales. El contexto mediático de la nota es muy complicado pues PEMEX no se atreve a dar la cara después de que en esa misma semana un buque tanque estallara al realizar labores de mantenimiento de forma improvisada y dudosa pues la empresa que lo hacía tenía una inhabilitación, se hace una semana después de que estaba programado el mismo evento en una gasolinera de Toluca con el distintivo Qualli y que resultó clausurada por Profeco por irregularidades en la  medición de los litros justo el día anterior

 

Pero la relevancia de los hechos en PEMEX es muy importante para el imaginario colectivo y los escándalos es lo que hace que la empresa sea indefendible desde el punto de vista técnico, ético o de competencia. Es un monopolio plagado de irregularidades, corrupción, sindicatos mafiosos, empresas que actúan al margen de la ley, pero eso sí ríos de dinero para la federación y para los estados que por la información de la que se dispone pues parece que no ha sido empleado en las mejores alternativas, económicamente hablando. Para muestra basta con ver un estadio en Chihuahua o el aumento del gasto público mientras que la inversión en PEMEX que por llegar a montos históricos no deja de ser ridícula en comparación con la de otras empresas del sector.

 

Es pues el momento de decidir qué hacer con una empresa que no sólo no es nuestra sino de unos cuantos, que además nos sale muy cara, es inviable en su actual esquema de operación, para colmo le resta competitividad al país al provocar que nuestros energéticos sean caros, de mala calidad y para colmo nos los den incompletos, es decir pagamos un precio sombra por ellos; además de que distorsiona los precios de toda nuestra economía pues al ser tan importante para la recaudación del país el precio es fijado por las autoridades, no de PEMEX sino de Hacienda, y no por las razones de oferta y demanda.

 

Sin embargo, el romanticismo nacionalista de Perredistas y Priístas impide siquiera discutir una reforma para el sector, pero también muchos panistas se han contagiado de esta idea o simplemente tienen miedo de provocar a las fuerzas de un sindicato todopoderoso y corrupto o la beligerancia y combatividad de los militantes de los partidos de oposición. Mientras tanto la empresa cada año pierde valor en el tiempo por más y que tenga ingreso récord, pierde presencia internacional, pierde oportunidades de inversión, pierde reservas y cada día nos queda más claro de que no podemos seguir dependiendo fiscalmente del petróleo, pero nada se hace por la alta politización del tema. Esto demuestra la ineficiencia de nuestro sistema político de toma de decisiones y la postración de los mexicanos ante los designios de los políticos que se resisten a usar la lógica económica o administrativa para definir el futuro del país.



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