Madrid (AIPE)-
Se supone que el objetivo es lograr que los
trabajadores del campo no pierdan sus empleos por la insuperable competencia de
los productos que vienen del Tercer Mundo. Sin embargo, según Oxfam, entre los mayores beneficiarios de estas
ayudas están la reina de Inglaterra, el príncipe de Mónaco y la duquesa de
Alba, títulos que no sugieren en principio actividad laboral alguna relacionada
con el campo. Mientras, decenas de miles de explotaciones familiares cierran en
España. No es que esto último sea necesariamente malo, pues probablemente
resulten más productivos para la economía y reciban mayores ingresos
dedicándose a otras actividades. Pero demuestra que la burra que se nos vende
con
El socialismo de todos los partidos ha hecho
recientemente su aparición con este asunto. El Gobierno Zapatero logró que
Los subsidios, de todo tipo, son como una droga.
Adictos que podrían vivir perfectamente sin ella si no la hubieran consumido
nunca, ahora no pueden concebir su existencia sin dosis cada vez mayores. De
modo que si los subsidios no logran que los productos sean suficientemente
baratos, se restringe la importación de alternativas del extranjero. Eso
arruina los agricultores de los países pobres, que ya no pueden vender sus
productos en los mercados protegidos. Debido a ello, muchos de ellos emigran
para poder trabajar en esos países. Y por eso los gobiernos ponen barreras de
entrada a la inmigración y dan millones de euros de los contribuyentes para
aliviar la pobreza, que es "la causa" de la inmigración.
En definitiva, toda una carrera en la que las
intervenciones políticas dan lugar a más intervenciones políticas que intentan
resolver los desaguisados creados por las anteriores. Hay alternativas, no
obstante. En 1984, Nueva Zelanda eliminó por completo los
subsidios agrícolas, convirtiéndose en el único país desarrollado que carece de
ellos, si exceptuamos por razones obvias ciudades estado como Singapur. Desde
entonces, su producción agrícola ha crecido un 40%, creciendo también su
porcentaje en el PIB del 14 al 17%. Su productividad ha crecido una media de un
6% anual, frente al 1% previo a la desaparición de las ayudas. Las razones de
este éxito son sencillas: al verse en la intemperie del mercado libre tuvieron
que adaptarse a él, reduciendo costes, diversificando el uso de la tierra y
adaptándose a los cambios en la demanda. Como si fueran una empresa normal. Y
es que la desaparición de
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Vicepresidente del Instituto
Juan de Mariana.
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