Me imagino que si Pemex no
se gastara unos cientos de millones de pesos en publicidad los mexicanos no
sabríamos elegir cuál es la empresa proveedora de gasolinas que más nos
conviene como consumidores. Que la propaganda de Pemex
es efectiva lo demuestra el hecho de que siempre le acabamos poniendo al
automóvil la gasolina que nos vende Pemex. ¿O no?
Lo mismo pasa con la propaganda de
Gracias a la “Hora Nacional” –todos los domingos a
las 10 de la noche, hora del centro, por todas las estaciones de radio-, los
mexicanos nos mantenemos informados y con nuestros “más hondos” valores
nacionales intactos y relucientes. Todo ello en el marco de la más sana
diversión nacionalista, con música de Moncayo.
Merced a los anuncios de la cámara de diputados
podemos saber que los líderes parlamentarios de los diversos partidos votan
siempre a favor de México, aunque a veces discutan y tengan discrepancias. Qué
lindo. También gracias a la propaganda de la cámara de senadores se nos avisó a
toda hora durante quién sabe cuántos meses que “en el Senado de
A últimas fechas a
Para algunos el paraíso debe ser que te den unos
cientos de millones de pesos de dinero público y te ordenen: “Gástatelos en
comunicación social, promoción e imagen”. El bienaventurado funcionario
responsable de tan grave encomienda dedica,
junto con sufridos “creativos” de agencias de publicidad, horas y horas
de juntas, comidas, desayunos, reuniones de trabajo, correos electrónicos, llamadas
telefónicas, sonrisas profesionales y palmaditas en la espalda a parir alguna
idea luminosa y por fin surgen los mensajes que escucharemos todo el santo día
por la radio: “Hoy juega México… sí, porque todos los días juega México”.
Genial. Millones de idiotas, gracias a este sutil mensaje, transformamos
nuestro ceño fruncido en radiante sonrisa y nos decimos: “Caramba, ¿cómo no me
había dado cuenta?, todos los días juega México y por eso hay que echarle ganas
y entusiasmo, ¡qué maravilla!”.
Una modalidad relativamente nueva de la propaganda
son las conferencias de prensa para madrugadores. El gobierno de
Ah, la propaganda oficial de todos los tamaños,
colores y sabores. ¿Qué haríamos sin ella? No sé, habrá que preguntarle a los
dueños de las estaciones de radio y de televisión qué harían sin ella.