Me pregunta un estimado lector cuál
es la conexión entre
Lo mismo que el mundo se ha encogido
con la globalización del comercio, de las comunicaciones y la migración, los
enemigos de la economía de mercado también se han globalizado como resulta
evidente cada vez que hay una reunión internacional a la que acuden
puntualmente a protestar.
El vínculo de globafóbicos
extranjeros en los movimientos de protesta política de México quedó ampliamente
documentada con la participación de grupos de choque
como los “monos blancos” y otros turistas de la guerrilla.
De igual manera, en el caso de
Oaxaca también hay un buen número de organizaciones y personas extranjeras
involucradas no sólo en el apoyo propagandístico a nivel internacional del
movimiento de protesta sino también en financiarlo y ofrecerle asesoría ideológica
y técnica sobre cómo tomar ciudades y oponerse con mayor efectividad a las
fuerzas del orden.
La pregunta resulta más difícil de
responder es qué motiva a estos grupos a oponerse a la economía de mercado que
ha probado sin lugar a dudas no sólo ser mejor como el mecanismo idóneo para que
la sociedad pueda generar mayor riqueza sino también su superioridad moral al
anteponer la libertad de las personas sobre cualquier otro principio.
El ilustre economista Jagdish Bhagwati ha
calificado la filosofía de los grupos globafóbicos
como el refugio de quienes carecen de otra opción desde la caída del comunismo
que mientras existió permitía a muchos mantener viva la ilusión que ese gran
esquema de ingeniería social produciría la felicidad social.
Al caer por los suelos el sueño
comunista, quedó claro que el sistema no cumplió ninguna de sus promesas pero
la desilusión no hizo que quienes se quedaron huérfanos ideológicamente
aceptaran con mansedumbre el destino irremediable de tener que vivir en una
economía de mercado globalizada.
Por el contrario, han construido una
sólida y extendida red de protesta que se opone a cada paso y crea nuevos obstáculos
a la marcha de la economía de mercado aunque no ofrece nunca una alternativa probada
y viable de cómo organizar a la sociedad para vivir mejor de una manera
efectiva.
Las “soluciones” que prometen los globafóbicos invariablemente pasan por un asambleismo obsesivo que ellos llaman democrático, reminiscente de los movimientos de protesta estudiantil,
que resulta un mecanismo muy útil para la manipulación de las masas y la
consolidación de liderazgos autoritarios.
Pero más allá de sus métodos, lo globafóbicos tarde o temprano acaban proponiendo soluciones
y formas de acción que reproducen el paradigma colectivista, como si fuera
posible recrear los ideales del sistema comunista pero haciéndolo, ahora sí,
con muy buenas intenciones.
Para determinar el grado de involucramiento de organizaciones globafóbicas
extranjeras en el caso de
Una lección que deja la tragedia de
Oaxaca es que no se pueden dejar pudrir problemas como el planteado por el
secuestro de esa ciudad por casi medio año pues ello resulta en victorias
propagandísticas para los transgresores de la ley y en permitirle hacer
proselitismo abierto en la ciudad tomada.
Todo parece indicar que la
recuperación de Oaxaca procedió con un gran orden y cuidado, por lo que hay que
felicitar al gobierno federal, pero ahora empieza la labor más difícil que es
la rehabilitar las heridas y restaurar un tejido social gravemente deteriorado.