El crecimiento de la producción de bienes y servicios en México está
determinado, en buena medida, por las exportaciones, en general, y por las
exportaciones manufactureras en particular, las cuales están determinadas por
el comportamiento de la economía de los Estados Unidos, en general, y de la
industria estadounidense, en particular. Lo que sucede con la economía
estadounidense tiene efectos sobre la actividad industrial de los Estados
Unidos, lo cual a su vez tiene consecuencias sobre las exportaciones mexicanas,
particularmente las manufactureras, lo cual tiene efectos sobre el crecimiento
de la producción de bienes y servicios en México.
Si la
producción en los Estados Unidos crece menos, la producción en México también
crecerá menos, de tal manera que, si se quiere evitar esto último, se debe
reducir la interdependencia (ojo: no dependencia) entre las dos economías.
¿Cómo? La respuesta de cajón es: fortaleciendo el mercado interno, para que el
crecimiento de la producción dependa más de nosotros y no de lo otros.
Concedido: hay que fortalecer el mercado interno, lo cual, de entrada, plantea
dos preguntas: ¿por dónde y cómo?
El mercado es
la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, y si se ha de
fortalecer debemos preguntarnos por dónde, ¿por el lado de la oferta o por el
de la demanda? Para responder hay que recordar que para demandar hay que
ofrecer o, dicho de manera más clara, para consumir hay que producir, lo cual
implica que la producción debe ser previa al consumo, por dos razones muy
sencillas: no se puede consumir lo que no se ha producido; y para consumir
(demandar) se requiere ingreso, y el ingreso se genera en la producción
(oferta). Conclusión: el mercado debe fortalecerse por el lado de la
producción, única manera correcta de fortalecer el consumo, lo cual requiere de
la inversión, palabra clave en todo este asunto.
Si aceptamos
que el mercado debe fortalecerse por el lado de la oferta, de la producción, la
siguiente pregunta es ¿cómo?. Hay dos maneras de
hacerlo. La mercantilista, por la cual el gobierno otorga privilegios (apoyos,
protecciones, subsidios, concesiones monopólicas,
etc.) a determinados grupos de capitalistas, privilegios que tienen un único
fin, reducir o eliminar la competencia, lo cual le permite a los privilegiados
cobrar un precio mayor al que cobrarían si hubiera más competencia. La liberal,
por la cual el gobierno trata a todos por igual; manteniendo todos los mercados
abiertos a la competencia; reconociendo y garantizando los derechos a la
libertad (sobre todo para emprender) y la propiedad (sobre todo de los medios
de producción); desburocratizando la actividad económica; minimizando los
costos de transacción; con impuestos pocos, bajos y parejos (el sistema PBP);
garantizando la estabilidad económica, comenzando por la monetaria; ofreciendo
los bienes y servicios públicos, ¡que realmente sean públicos! y, ¡muy
importante!, haciendo valer el Estado de Derecho.
Esa, la
liberal, la que corresponde a una verdadera economía de mercado, es la manera
correcta de fortalecer al mercado por el lado de la producción, de la oferta,
teniendo en cuenta que esa es la única forma de crear empleos y generar
ingresos, sin los cuales no hay demanda, no hay consumo.
¿Quiere decir lo anterior que estoy a
favor de la supply side
economics, por lo cual estoy convencido de que
más que a la demanda hay que incentivar (correctamente) la oferta. ¡Claro! ¿Por
qué? Lo repito: no se puede consumir lo que no se ha producido, y para consumir
(demandar) se requiere ingreso, que se genera en la producción (oferta).
PD Durante el
primer trimestre del año la economía estadounidense creció 5.6 por ciento,