Sigo hoy con mis comentarios sobre
el ambiente político que encontrará Felipe
Calderón en su inminente visita a Washington y cómo sacarle mayor provecho
para plantear una agenda propositiva que avance los
intereses de México y que resulte atractiva para Estados Unidos.
A pesar de las apariencias derivadas
de la reciente aprobación en el Congreso de la construcción de la valla
fronteriza y de la firma del presidente George W. Bush de la ley correspondiente, el ambiente que en
Washington después de las elecciones de hoy es propicio para tener
conversaciones útiles que promuevan una posición más sensata en temas
migratorios.
Como señaló ayer Fareed Zakaria en su excelente artículo Another Chance on Inmigration publicado por
el Washington Post, en una encuesta de
la semana pasada la inmigración apenas ocupó el quinto lugar en las preocupaciones
de los estadounidenses y sólo un 20% se opone de manera radical a un programa
de braceros y a incluir una ruta para la legalización de quienes ya están en
EU.
Los incentivos para el presidente Bush también son claros: tiene que impulsar su reforma
migratoria integral si quiere dejar todavía un legado positivo pues su otra
propuesta doméstica de cambiar el régimen de seguridad social fracasó, y su
política exterior, que tanto esfuerzo le ha tomado, está en graves apuros.
En consecuencia, Bush
tendrá que impulsar su proyecto migratorio para lo que contará con el soporte
pleno del probable candidato de su partido en 2008, John McCain y de los republicanos moderados,
sobre todo si se propone el proyecto migratorio lo antes posible.
Ello se debe a que McCain requerirá eventualmente del apoyo decidido de la
extrema derecha de su partido, que es el que se opone furibundamente a
cualquier concesión en materia migratoria, para conseguir la nominación
republicana y aspirar a derrotar al candidato demócrata.
Pero como bien señala Zakaria, para pasar una reforma migratoria sensata Bush tendrá no sólo que apoyarse en el ala moderada de su
propio partido sino también en sus opositores políticos, los demócratas, que
aportarán la mayoría de los votos para su aprobación, igual que lo hizo Bill Clinton con
el TLCAN.
Cuándo
En consecuencia, pienso que Bush será receptivo a planteamientos de Calderón que
incluyan la buena disposición de México a cooperar con Estados Unidos en los
siguientes asuntos:
1.
La aprobación de la reforma migratoria integral del
presidente Bush con un esfuerzo similar al realizado
cuando conseguimos la aprobación del TLCAN para alcanzar y movilizar a la
ciudadanía que ve favorablemente una enmienda de esa naturaleza, para que
presione a sus congresistas.
2.
Pacificar las partes de nuestra frontera con Estados Unidos
que se encuentran hoy amenazadas por la constante violencia de bandas de
narcotraficantes a las que hay que combatir con mucha mayor efectividad.
3.
Fortalecer los controles migratorios en México para impedir
que pudieran llegar desde allí agentes terroristas a territorio norteamericano,
lo que según denuncias como la realizada recientemente por el Comité para
Seguridad Territorial de
4.
Reactivar la economía mexicana para alcanzar tasas elevadas
y sostenidas de crecimiento que generen numerosos empleos como el único medio
de largo plazo para que los mexicanos no se vean obligados a emigrar por falta
de oportunidades en su país.
Estoy cierto que planteamientos como
estos serán bienvenidos en Washington.