11/8/2006
Oaxaca: tras la entrada de la PFP
Sergio Sarmiento

Finalmente el gobierno de la república envió a un contingente de la Policía Federal Preventiva a Oaxaca. Éste recuperó el centro de la ciudad en un operativo bien realizado y con relativamente poca violencia. Los efectivos avanzaron lentamente y sin armas, y conservaron la calma a pesar de que les fueron arrojados proyectiles de todo tipo.

 

La APPO afirma que tres de sus simpatizantes murieron durante el operativo. Hasta el momento de escribir estas líneas, sin embargo, se ha encontrado sólo un cadáver. Se trata de un joven que al parecer  falleció como consecuencia de un impacto de una cápsula de gas lacrimógeno.

 

Independientemente de lo ocurrido en el operativo, sin embargo, queda claro que la recuperación del centro de Oaxaca por la policía federal no resuelve el conflicto del estado. La APPO está compuesta por grupos radicales que, tras cinco meses de control sobre Oaxaca, se han envalentonado. Sienten que pueden conseguir la cabeza del gobernador Ulises Ruiz si hacen un esfuerzo adicional. Su posición, por otra parte, se ha visto fortalecida por los exhortos del Senado y de la Cámara de Diputados pidiendo la renuncia del gobernador.

 

Otros grupos radicales vinculados al PRD en otros estados están viendo en Oaxaca también una oportunidad. El sindicato de maestros de Michoacán, vinculado como la sección 22 de Oaxaca a la disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ha suspendido clases y mandado activistas a Oaxaca. En la ciudad de México toda una amplia gama de grupos radicales, que van desde miembros de la organización Francisco Villa hasta el Consejo General de Huelga (CGH) de la UNAM así como grupos simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador que ven en Oaxaca la oportunidad de sentar un precedente que permita después deponer a Felipe Calderón, se han movilizado en apoyo de la APPO.

 

Entregar la cabeza de Ulises Ruiz es la solución lógica. Muchos priistas que hasta hace poco apoyaban al gobernador hoy le piden que deje el mando del estado para permitir una solución. Y, efectivamente, la renuncia del gobernador quitaría de momento el detonador de la crisis.

 

Pero el combate es mucho más profundo. Hay una izquierda revolucionaria, de la cual la APPO forma parte, que está buscando algo más que la cabeza del gobernador. Lo que pretende es un nuevo orden político y económico. Para esa izquierda, Oaxaca es un simple peldaño para una revolución más amplia.

 

Quizá la renuncia del gobernador sea indispensable. Pero ésta de nada servirá si no se ve acompañada por medidas que descabecen a las organizaciones radicales que han mantenido en jaque a Oaxaca a lo largo de cinco meses y que identifiquen y corten los recursos financieros que le han permitido a la APPO mantenerse en pie de guerra durante tanto tiempo.



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