11/9/2006
Estabilidad: Una muestra más
Arturo Damm

Llama la atención el comportamiento de quienes participan en mercados cuya evolución muestra, en tiempo real, el grado de confianza de compradores y vendedores, confianza que es un ingrediente importante del progreso económico. Me refiero a los mercados bursátil, cambiario y crediticio, y a los precios correspondientes: precio de las acciones, tipo de cambio peso dólar y la tasa de interés.

 

Repito lo ya escrito en otra ocasión. Durante el plantón de los perredistas en Reforma, Madero y Juárez, plantón que fue parte de una crisis institucional importante (el cuestionamiento del sistema electoral mexicano), y de un defecto no menos importante de parte del gobierno (la negación y/o impotencia para hacer valer derechos y respetar leyes), la Bolsa Mexicana de Valores ganó 12.5 por ciento; el tipo de cambio se revaluó 3.6 por ciento, al pasar de 11.46 a 11.05 pesos por dólar, y la tasa de interés de los Cetes a 28 días pasó de 7.02 a 7.08 por ciento, aumento de solamente seis centésimas de punto porcentual.

 

Durante el plantón de los perredistas, del lunes 3 de julio al 15 de septiembre, los mercados bursátil, cambiario y crediticio evolucionaron favorablemente, lo cual quiere decir que quienes participaron en los mismos por aquellas fechas no encontraron, en los acontecimientos políticos, motivo de preocupación. Si lo hubieran hecho la bolsa de valores hubiera perdido, el peso se hubiera devaluado frente al dólar, y la tasa de interés hubiera repuntado, no centésimas de punto porcentual, sino puntos porcentuales. Nada de ello pasó, y qué bueno que así haya sido, ya que el comportamiento observado en dichos mercados es condición necesaria para incentivar la inversión directa, que a su vez es condición indispensable del crecimiento de la producción de bienes y servicios, de la creación de empleos, y del aumento en los ingresos, que son los tres grandes retos que enfrentamos en la economía mexicana.

 

Hace un par de días tuvimos una muestra más de la estabilidad alcanzada, en concreto, en el mercado bursátil. El lunes pasado amanecimos, en la capital del país, con tres bombazos, algo que, desde ciertos puntos de vista, por la connotación terrorista que ello tiene, resulta más preocupante que la toma de Reforma, Madero y Juárez por las huestes perredistas. Ante tales hechos uno hubiera esperado un día difícil en los mercados financieros, en general, y en el bursátil, en particular. ¿Se cumplió la expectativa? No, todo lo contrario: el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores registró una ganancia por demás aceptable de 2.43 por ciento y, lo más notorio, estableció un nuevo máximo histórico, el número treinta y nueve en lo que va del año, acumulando una ganancia del 33.3 por ciento. ¿Qué pasó? Que quienes participaron, comprando y vendiendo acciones, en el mercado bursátil, el pasado lunes, no encontraron, en los bombazos, motivo de preocupación. Si lo hubieran hecho el resultado hubiera sido el contrario: una baja importante en el Índice  de Precios y Cotizaciones.

 

Hasta ahora los acontecimientos de la arena política no han inquietado a quienes participan en los mercados  financieros, y qué bueno que así haya sido. Pero el que hasta ahora haya sido así, no quiere decir que, si los acontecimientos empeoran, y si el gobierno sigue sin mostrar mano firme, la seguridad no se vuelva inseguridad, y la confianza desconfianza. Todo tiene un límite. ¿Cuál será el de la estabilidad económica?

 



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