Calderón
podría haber escrito, en el documento Temas Legislativos para
Calderón
ha diagnosticado correctamente: el pobre desempeño de la economía en materia de
crecimiento, empleos e ingresos no se debe a las pocas y/o malas políticas
económicas gubernamentales, sino a lo inadecuado de sus instituciones, con
relación a tres variables claves: libertad, propiedad y competencia. Es más,
las políticas fiscal y monetaria se han manejado con relativa prudencia, y los
resultados están a la vista: estabilidad. ¿Qué falta? Mayor crecimiento, más
empleos y mejores ingresos, todo lo cual no depende de las políticas económicas
sino de la instituciones. Es por eso que Calderón afirma que “las crecientes
necesidades de nuestro país implican la urgencia de reformas institucionales
que nos permitan enfrentar la modernidad con las mejores herramientas e
instrumentos”, y que “el marco institucional debe estar ordenado de tal forma
que propicie la productividad y la generación de empleos”.
¿Qué son las instituciones? Las reglas del juego, que determinan qué se puede hacer y qué no, y cómo se debe hacer lo que sí se puede hacer, reglas del juego que regulan las relaciones humanas, entre las cuales se encuentran las relaciones de mercado, es decir, de intercambio. “Es innegable – señala Douglass C. North, premio Nóbel de Economía 1993 -, que las instituciones afectan el desempeño de la economía”, y que “el desempeño diferencial de las economías a lo largo del tiempo está influido fundamentalmente por el modo en que evolucionan las instituciones”. (Un texto de North al respecto puede encontrarse en Letras Libertarias). Lo importante para lograr crecimiento, desarrollo y progreso económico son las instituciones y su evolución, no las políticas económicas y su aplicación. Lo importante es el institucionalismo, no el keynesianismo o, dicho de otra manera, lo importante es que las reglas del juego permitan el mejor funcionamiento de los mercados, no que las políticas económicas del gobierno modifiquen sus resultados.
Calderón
ha dicho que “al Estado le corresponde crear las condiciones favorables y
propicias para que los mercados puedan funcionar adecuadamente...”, lo cual
demanda, en el caso de la economía mexicana, la puesta al día de su marco
institucional, comenzando por el capítulo económico de
Para conseguir crecimiento, desarrollo y progreso económico se requiere que los mercados funcionen de la mejor manera posible, y para lograrlo hay que mejorar las instituciones, es decir, las reglas del juego, con relación a la libertad, la propiedad y la competencia. De entrada el diagnóstico es correcto. Lástima que es, solamente, el primer paso.