La
prepotencia, las declaraciones a la ligera y las acciones sorpresivas de último
minuto son la marca de los últimos días de los políticos que abandonan el
cargo, de Fox a Encinas, todos los que ya saben que se van cometen una serie de
actos impropios e incluso obscenos con lo poquito que les queda de poder. Para
colmo la torpeza de estos actos reactiva la ya “eterna campaña“ de López contra Calderón.
Y es que no
más baste recordar lo desaguisados de las últimas semanas del presidente
saliente, desde la melancolía por el rancho al no salirse de Los Pinos o las
declaraciones torpes ante las cámaras o el sinsentido de mantener al vocero anti–todo, sociedad, Fox, la economía, los partidos, todos
han construido un consenso en su contra. Pero lo que queda claro es que a la
sociedad mexicana le sobra un Presidente formal.
Luego está,
por orden de molestia, el Jefe de Gobierno capitalino que se ha convertido en
una verdadera tragedia para su partido, para los ciudadanos y sobre todo para
el gobierno de la ciudad, resulta que llama mentirosos a los que protestan
contra sus obras inconclusas, da lecciones de todo al gobierno federal, hasta
felicita a Hugo Sanchez, pero lo único que no hace es
cumplir con su responsabilidad de gobernar, no acepta que la ciudad es violenta,
no acepta que la ciudad es mal gobernada, no acepta que le debe el dinero de
los contribuyentes a los que pusieron lonas para apoyar a su parido y a su
jefe, no acepta al presidente electo, no acepta que ya se le está haciendo
tarde para irse. La verdad es que es más que lamentable que el “gordo Encinas”
intente ejercer un gobierno a todas luces autoritario cuando nadie votó por él,
la mayoría de los que votaron en el 2000 votaron por su mentor y é lo dejo al
frente del gobierno, pero nadie nos preguntó, ni siquiera a los órganos
legislativos, sólo lo nombró y la verdad que nos urge que se largue o que se
calle la boca.
Nos urge que
se vayan todos lo implicados en el caso Oaxaca, desde Ulises Ruíz hasta Abascal y Medina Mora, pasando por toda la
innombrable APPO, pero la verdad es que el tema no sólo ya cansó sino que no
tiene solución ni política, ni humana, ni divina, parece que todo es asunto de
tomar el poder por la vía revolucionaria. Pero que por favor se vayan.
Nos urgen
que se vayan los secretarios que se dicen sorprendidos por los aumentos, que se
vayan los burócratas que por no hacer nada no se les va a extrañar, nos urge
que se vayan los que a todas luces tienen sus opciones fuera de México pero que
al fracasar se apuntan a permanecer, en fin se trata de que la limpia en un mal
gabinete sea profunda.
Pero lo
lamentable de este resumen de prensa es que todos los problemas permanecen y se
incrementan conforme pasan los días. Pero la visión, me imagino, de nuevo
gobierno es la contraria, a ellos no los urge, a ellos les sigue faltando
tiempo para hacer las cosas como quieren, pues ya saben que lo único que heredarán
son problemas y muchas deudas sociales y políticas, es decir el fracaso de Fox.
Pero además, lo que a los ciudadanos nos ha parecido un largísimo proceso
postelectoral, marchas, plantones, appos y procesos
judiciales incluidos, a ellos les ha parecido muy poco tiempo, pues mientras
Fox y su equipo gozaron de todo el tiempo para planear lo que luego no
hicieron, a éstos se les ha ido en que tardaron casi 40 días en ser
reconocidos, por lo que no pudieron planear mucho, luego muchos días en ir al
extranjero a tratar de venderse como un opción institucional, defenderse de los
ataques de López y del PRD, negociar un gabinete, negociar una toma de
protesta, negociar un presupuesto, negociar con partidos, con legisladores, con
los medios, por eso creo que mientras a nosotros nos urge a ellos les gustaría
que fuera más lento, es decir, lo único que piden es lo que no tienen: tiempo.
El resultado
seguro de todo esto es que las especulaciones sobre cualquier medida del Presidente
Calderón se magnificarán y la expectativa de la sociedad y sobre todo de los
opositores se disparará al momento de la toma de protesta, mientras que
Calderón ha pedido tiempo para hacer los cambios correctos y bajar las
expectativas de cambios rápidos. Así pues a todos nos urge pero a nadie nos
conviene que el estado de las cosas se sigua deteriorando, pero hay políticos
que a eso apuestan, a destruir las instituciones y al país, a ellos también les
urge.