Por qué una economía crece sigue siendo un misterio,
más aun cuando este fenómeno es relativamente reciente en la historia de la
humanidad, abarcando solamente los últimos 250 años. También es un misterio
porqué dos países que en principio no son muy diferentes entre ellos uno crece
más que otro. Es tan misterioso el proceso de crecimiento económico que durante
el último siglo se han propuesto varios modelos teóricos para tratar de
encontrar qué es lo que lleva a una economía a crecer y muy pocos de estos
modelos tienen un fuerte sustento empírico. Es tan indescifrable el proceso de
crecimiento económico que cualquiera que estime, o peor aun prometa, una
determinada tasa de expansión de la economía con certeza se equivocará.
Ejemplos abundan, como el prometido y fallido 7% de Fox o, faltando poco más de
un mes para que finalice 2006 aun no se puede saber cuánto crecerá la economía
mexicana este año.
Al hablar de crecimiento económico lo primero que es
indispensable reconocer es que éste se genera al nivel de las empresas y lo que
se observa es que la expansión de una economía bajo ninguna circunstancia es
como un globo que se infla es decir, no todas las ramas de actividad económica
se expanden al mismo tiempo ni a la misma tasa; por el contrario, lo que se
observa es que el crecimiento se asemeja más a un campo de hongos: una rama
empieza a crecer o inclusive a crecer más rápido cuando una empresa introduce
una nueva tecnología, física o de administración, que fuerza a las demás
empresas de esa rama a buscar como mantener su competitividad frente a la
primera, es decir, ante la reducción de los costos que representó para la
primer empresa esa nueva tecnología, las demás también buscarán hacer lo
conducente para reducir a sus vez sus propios costos, fenómeno que lleva a una
mayor productividad total de los factores de la producción. Este proceso se
genera en otras ramas de actividad económica en otro tiempo y a diferente tasa.
Es esta reducción de los costos con los cuales operan las empresas, tanto hacia
su interior como en la relación con otros agentes económicos, sean estos
proveedores o clientes, lo que genera crecimiento económico.
Reconociendo lo anterior, la pregunta relevante de una
política económica que busque fomentar es el crecimiento económico es qué hay
que hacer para reducir los costos con los que opera la economía y que además
induzca a las empresas, como decisión propia de los accionistas que buscan
racionalmente maximizar la tasa de rentabilidad sobre su inversión, a disminuir
internamente sus propios costos. Y esto no hay grandes misterios.
Una primera política económica que reduce los costos
para las empresas es contar con una regulación de los mercados que abatan
significativamente las barreras de entrada y salida de las empresas a los
mercados, sean estos de bienes o de factores de la producción. Una regulación
que genere mercados que operen en competencia, además de aumentar la movilidad
de los factores de la producción, también se constituye como el acicate para
que cada empresario en lo individual busque una reducción de sus propios costos
con tecnologías más eficientes de producción. En segundo lugar, y en línea con
lo anterior, también es indispensable reducir significativamente las barreras
al comercio internacional, incluyendo los costos de traslado de mercancías ya
que ello le permite a las empresas poder allegarse los insumos del proveedor
más barato.
Tercero, para las empresas es indispensable
enfrentarse a un contexto en el cual los costos de interactuar con los otros
agentes económicos sean relativamente bajos y esto incluye, como elemento
preponderante, la garantía judicial del cumplimiento de los contratos. No
tenerla, evita que las empresas entren en negocios con otras que, aunque sean
una fuente más barata para allegarse los insumos o como canal de distribución
del bien producido, por no conocerla, puede representar un alto riesgo de
pérdida en caso de incumplimiento.
Actuar en esta línea lleva a que en cada rama de actividad
económica se logre una reducción de costos y de incremento en la productividad
que le agregue unas cuantas centésimas a la tasa de crecimiento económico. Generalizar
esta reducción de costos, y hacerlo de manera incremental, es lo que se traduce
en crecimiento sostenido de la economía en su conjunto.