En Mayo de 1911, al abordar el buque que lo llevaría
a su exilio, Porfirio Díaz pronunció una premonitora sentencia: “Madero ha
soltado el tigre, ahora veremos si puede controlarlo.” Durante los siguientes
10 años, la revolución se convertiría en una bacanal de fuego, sangre y muerte
entre los mismos actores disputándose el poder.
Yo pienso las autoridades virreinales de 1810,
podían haber hecho la misma afirmación cuando Hidalgo protagonizara su grito de
Dolores. Durante los siguientes 70 años, México sería un campo de batalla en
donde desfilaran yaquis, apaches, comanches,
presidentes, emperadores, conservadores, liberales, filibusteros, invasores
desembocando en la pérdida de la mitad de su territorio y, lo más revelador, la
dictadura de Porfirio Díaz.
Durante el periodo de
El liberalismo de don Porfirio era preñado con
positivismo esbozando una razón; los mexicanos no estaban preparados para
esculpir su destino por lo cual, se creaba la “honorable dictadura.” Una
pequeña elite de tecnócratas promoviendo desarrollo económico y social, pero
sostenida por un gobierno autoritario. Se mezclaba el gobierno republicano con
una política patriarcal restringiendo tendencias populares, seguros de que una
paz forzada daría tiempo a la educación y la economía para desarrollar los
elementos de estabilidad.
Durante el porfiriato, el
kilometraje del ferrocarril creció 15% anual, la producción industrial 6.5%, la
minería 7%, las exportaciones 8%, las importaciones 5%. La producción de
petróleo viajó de 8,000 barriles diarios a 8,000,000.
Se fundaron más de 30 bancos que acumularon activos por más de 2,000 millones
de pesos, y se reestructuraba la deuda con Europa producto de las bacanales del
siglo XIX.
En 1929, ante un país destrozado, se modificaba la
nueva constitución permitiendo la reelección de Obregón. Los hombres allegados
al General, después callados por la historia, exponían los motivos como una
reacción en contra de lo que ya se cocinaba; el Maximato
de Calles. Sin embargo, el tigre atacaba confluyendo en el asesinato del
presidente electo. Meses después, Calles emergía con un nuevo modelo de jaula
aprisionando al tigre por los siguientes 71 años; el Partido Nacional Revolucionario.
La jaula pasaba a propiedad de diferentes domadores
en un ritual que se repetía cada seis años. La honorable dictadura porfiriana,
se convertía en la dictadura revolucionaria despojada de su ropaje liberal,
para cubrirla con su “economía mixta.” ¿Resultado? En 1910 la balanza comercial
arrojaba un superávit de 500 millones de dólares y la deuda del gobierno era de
200 millones. Para 1988, la balanza presentaba un déficit de 40,000 y la deuda
externa era ya de 120,000 MDD.
El porfiriato creaba
riqueza, pero no abría las compuertas de la libertad para su justa
distribución. Los revolucionarios no sólo no la creaban, la poca que sobrevivía
la bacanal sería activo del estado, ese nebuloso concepto cuyos propietarios
eran ellos mismos.
En Julio del año 2000, la puerta de la jaula de
nuevo se abría esperando que, en lugar del feroz tigre, emergiera un domado
felino representado por una sociedad civil preparada para asumir su histórica
responsabilidad. Se había perdido un siglo, pero finalmente encontrábamos el
camino hacia la tierra prometida. Pero, ¿realmente lo hemos encontrado?
Fox recorre el país en su tour de despedida
repitiendo: “Dejo un país estable, marchando, con una sólida economía y una
nación en paz.” Pero cuando hace sus pronunciamientos, AMLO insiste en su
violento golpe de estado; Oaxaca a punto de una guerra civil; el narcotráfico
nos presenta escenas que ni Dante pudiera crear; los EU, frente a olas de
compatriotas apostados en la frontera, se apresta a dividirnos con un muro; los
expertos denuncian hay guerrilla.
Pero es un hecho que lo emergido de la jaula no es
un bello y domado felino, sino una manada de rabiosos y desbocados changos.
Afirma el autor James Bennett
que países transitando de la tiranía a democracia, de pobreza a prosperidad, lo
están logrando porque portan saludables sociedades civiles. Pero los que no
cuentan con esa bendición, lo hacen utilizando las fórmulas de don Porfirio.
Inician restringiendo las libertades políticas para, sin obstáculos de sociedades
achangadas, pasar a la liberación de sus economías
provocando prosperidad y, ya con los monos bien comidos, abrir la compuerta a
la libertad política. ¿Ejemplos? Japón, Alemania, Corea del Sur, Singapur,
Chile y, en estos momentos, China.
Cortesía de nuestra historia, la sociedad civil no
existe y las multitudes son presa fácil de seductores profesionales armados con
recetas, pero de otro Porfirio. El célebre Rubirosa
quien definiera su fórmula para conquistar mujeres desesperadas; falsas
promesas, mentiras que les dieran esperanza para luego esclavizarlas. Y es que
los seductores tercermundistas rinden culto a esa mujer de papel. A la que
hambrienta pretende vender sus carnes por unos cuantos centavos. Así, roban a
la conciencia del ciudadano la otra visión, la de su verdadera miseria.
La clara advertencia de que la fiera anda suelta,
son esos seductores que con su enanismo moral y ante la ausencia del palo de
don Porfirio, se han dado a despertar al México violento. Pero cuando esa violencia
arriba a lugares como el Congreso de
Madero no fue la primera oposición formal a Porfirio
Díaz. En 1903 se había organizado una prometedora fuerza democrática,
En estos momentos el postulado es más válido que
nunca. Si esos changos empachados, Noroña, Monreal y el resto del zoológico,
pretenden sabotear la toma de protesta del presidente electo, por el amor de
Dios, dejen de dialogar para que se aplique todo el rigor de la ley. ¡Los
mexicanos ya están hasta la madre! Y recuerden, “cuando las águilas callan, las
cotorras salen a escandalizar.”
Felipe, igual que Fox, en la toma de protesta se
define tu administración.