11/30/2006
Fox y las instituciones: el gran pendiente
Arturo Damm

En materia de economía la tarea del gobierno debe ser la creación de instituciones justas que, si lo son, serán también eficaces. ¿Qué son las instituciones? Las reglas del juego. ¿Cuáles son las reglas del juego justas, sobre todo en el ámbito de la economía? Las que reconocen plenamente, definen puntualmente, y garantizan jurídicamente, los derechos de la persona a la libertad y la propiedad: a la libertad para emprender y consumir; a la propiedad sobre los ingresos, el patrimonio y los medios de producción.  ¿Por qué esas reglas del juego justas son también eficaces, en el sentido de que promueven una mayor y mejor producción de bienes y servicios para un mayor número de gente? Porque el progreso económico es el resultado, no del intervensionismo gubernamental en la economía, cualquiera que éste sea, sino de la libertad para emprender y consumir, y de la propiedad sobre los ingresos, el patrimonio y, sobre todo, los medios de producción.

 

Además de la anterior, existe otra razón para afirmar que las instituciones que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente la libertad y la propiedad, además de ser justas, son eficaces, y esta otra razón tiene que ver con la competencia. ¿Qué supone que las reglas del juego reconozcan, definan y garanticen la libertad y la propiedad? En primer lugar mercados abiertos, sin barreras artificiales a la entrada de nuevos competidores y, por lo tanto, la mayor competencia posible, sin la cual el progreso económico no será, ni en cantidad ni en calidad, todo el que podría ser. ¿Qué se requiere, en la práctica, para hacer realidad la libertad para emprender y la propiedad de los medio de producción? Mercados abiertos, ya que mercados cerrados, por las razones que sean, e independientemente de los medios utilizados para cerrarlos, dificultan o eliminan la entrada de nuevos participantes, lo cual viola la libertad para emprender y, por ello, la propiedad de los medios de producción.

 

Esta, la creación de instituciones correctas, es la principal tarea que el gobierno debe llevar a cabo para con la economía. ¿Qué calificación recibe el gobierno foxista al respecto? Los mexicanos, ¿contamos hoy con mercados más abiertos o con más mercados abiertos, en comparación con los que teníamos hace seis años? ¿Qué modificaciones sustanciales se le hicieron al marco institucional de la economía mexicana, más allá de la nueva ley del mercado de valores que, en términos generales, apunta en la dirección correcta?

 

Vale la pena repetir lo dicho por Douglass C. North, Premio Nóbel de Economía 1993: ““Es innegable que las instituciones afectan el desempeño de la economía”, y que “el desempeño diferencial de las economías a lo largo del tiempo está influido fundamentalmente por el modo en que evolucionan las instituciones”. ¿Evolucionaron las instituciones en los últimos seis años? ¿Por qué (por aquello del desempeño diferencial) mientras hay que países que avanzan (Irlanda, Estonia, por poner dos ejemplos recientes), los resultados en México en materia de crecimiento, empleo e ingresos dejan mucho que desear?

 

Los gobernantes, ¡y Fox no fue la excepción!, no se cansan de hablar de la competitividad: la competitividad por aquí y la competitividad por allá. ¿Pero cuántas veces, en el caso de Fox, cuestionó los monopolios y oligopolios? ¿Qué acciones tomó para abrir los mercados monopolizados y oligopolizados, sobre todo en sectores estratégicos como lo son la energía o las telecomunicaciones? Porque una cosa está clara: la competitividad es el resultado de la competencia, siendo la segunda causa y la primera efecto.

 

¿Hoy, el marco institucional de la economía mexicana, es más justo y eficaz que el de hace seis años? No. ¿De quién es la responsabilidad?

 



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