En materia
de economía la tarea del gobierno debe ser la creación de instituciones justas
que, si lo son, serán también eficaces. ¿Qué son las instituciones? Las reglas
del juego. ¿Cuáles son las reglas del juego justas, sobre todo en el ámbito de
la economía? Las que reconocen plenamente, definen puntualmente, y garantizan
jurídicamente, los derechos de la persona a la libertad y la propiedad: a la
libertad para emprender y consumir; a la propiedad sobre los ingresos, el
patrimonio y los medios de producción.
¿Por qué esas reglas del juego justas son también eficaces,
en el sentido de que promueven una mayor y mejor producción de bienes y
servicios para un mayor número de gente? Porque el progreso económico es el
resultado, no del intervensionismo gubernamental en la economía, cualquiera que
éste sea, sino de la libertad para emprender y consumir, y de la propiedad
sobre los ingresos, el patrimonio y, sobre todo, los medios de producción.
Además de
la anterior, existe otra razón para afirmar que las instituciones que reconocen
plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente la libertad y la
propiedad, además de ser justas, son eficaces, y esta otra razón tiene que ver
con la competencia. ¿Qué supone que las reglas del juego reconozcan, definan y
garanticen la libertad y la propiedad? En primer lugar mercados abiertos, sin
barreras artificiales a la entrada de nuevos competidores y, por lo tanto, la
mayor competencia posible, sin la cual el progreso económico no será, ni en
cantidad ni en calidad, todo el que podría ser. ¿Qué se requiere, en la
práctica, para hacer realidad la libertad para emprender y la propiedad de los medio
de producción? Mercados abiertos, ya que mercados cerrados, por las razones que
sean, e independientemente de los medios utilizados para cerrarlos, dificultan
o eliminan la entrada de nuevos participantes, lo cual viola la libertad para
emprender y, por ello, la propiedad de los medios de producción.
Esta, la
creación de instituciones correctas, es la principal tarea que el gobierno debe
llevar a cabo para con la economía. ¿Qué calificación recibe el gobierno foxista al respecto? Los mexicanos, ¿contamos hoy con
mercados más abiertos o con más mercados abiertos, en comparación con los que
teníamos hace seis años? ¿Qué modificaciones sustanciales se le hicieron al
marco institucional de la economía mexicana, más allá de la nueva ley del
mercado de valores que, en términos generales, apunta en la dirección correcta?
Vale la
pena repetir lo dicho por Douglass C. North, Premio Nóbel de Economía 1993: ““Es innegable que las instituciones afectan el desempeño de la
economía”, y que “el desempeño diferencial de las economías a lo largo del
tiempo está influido fundamentalmente por el modo en que evolucionan las
instituciones”. ¿Evolucionaron las instituciones en los últimos seis años? ¿Por
qué (por aquello del desempeño diferencial) mientras hay que países que avanzan
(Irlanda, Estonia, por poner dos ejemplos recientes), los resultados en México
en materia de crecimiento, empleo e ingresos dejan mucho que desear?
Los
gobernantes, ¡y Fox no fue la excepción!, no se
cansan de hablar de la competitividad: la competitividad por aquí y la
competitividad por allá. ¿Pero cuántas veces, en el caso de Fox,
cuestionó los monopolios y oligopolios? ¿Qué acciones tomó para abrir los
mercados monopolizados y oligopolizados, sobre todo
en sectores estratégicos como lo son la energía o las telecomunicaciones?
Porque una cosa está clara: la competitividad es el resultado de la
competencia, siendo la segunda causa y la primera
efecto.
¿Hoy,
el marco institucional de la economía mexicana, es más justo y eficaz que el de
hace seis años? No. ¿De quién es la responsabilidad?